Tres poemas para ti

su hijo está cubierto

el borracho de la mesa de al lado
sabe moai tai y tiene cuatro o
cinco negocios. tiene también un hijo
de ocho meses que está
cubierto.
habla con una mujer que ha
escrito un libro y el borracho
pide que le vigile la chaqueta de
diez euros mientras va al baño.

una paloma indolente me
mira mientras escribo mi poema.
la pareja de la escritora se ríe
del borracho mientras no está.
el sol cae a plomo este invierno y
quema a las tres de la tarde.

solo una vez tuvo el borracho
que pegar a alguien quien pegó
a su perro chiuaua que se pasea
sin collar y sin correa de un lado
al otro de la acera. temo que se acerque
y tenga que ser yo el segundo
alguien.

pregunta el borracho por el libro.
la escritora se lo deja y el borracho
pregunta por el precio. 20 euros.
pregunta otra vez si se lo regala
y la pareja de la escritora cambia de
tema.

su hijo está cubierto.

el joven borracho lee que
flipas, según sus propias palabras,
pero nada se revela en su dicción.

el chiuaua se escapa y va a
otra mesa. su dueño habla de
Argentina donde estuvo hace
un tiempo.

se sienta en la mesa de la pareja.
ha pagado dos cervezas
y espera que le pagen otras
dos.

su hijo de ocho meses está
cubierto.

…

entre las flores

el vendedor de flores de la plaza
Jacint Verdaguer de
Tarragona
tiene la sonrisa más alegre del
centro de la ciudad y saluda
a todos los vecinos pero
sobre todo a una vecina.

está enamorado de una profesora
que vive en un piso de alquiler
muy cerca de su puesto de trabajo.
cada mañana, el vendedor de flores,
sonriendo con los ojos, la ve pasar y
sueña con pasear un día con ella
juntos de la mano después de
cerrar la tienda por la tarde.

los días del vendedor de flores de la plaza
Jacint Verdaguer de
Tarragona son bastante monótonos:
siempre las mismas flores, el mismo sol,
las mismas gentes.
tiene tiempo para pensar en sus cosas
pero su mente siempre parece callada
y serena.

a veces cruza la calle como el rayo
dejando el puesto de flores
a merced de los vagabundos
con quienes suele hablar cuando
se aburre.

una vez el vendedor de la
sonrisa
vio pasar a la profesora con otro
profesor.
un carámbano de hielo atravesó
su corazón y dejó
el puesto vacío
y
se acercó a la pareja
corriendo
justo cuando ellos se habían
sentado en una terraza
soleada.

se pudo ver de cerca entonces la sonrisa
sin un solo
diente
del anciano
que saludaba a su amor platónico y le
regalaba una flor cuyo nombre solo conoce
él.

después de mirar a su rival de arriba
abajo
se marchó sin despedirse dando
saltitos
hacia su puesto de flores desde donde
vigilaba.

cuando la pareja
se marchó, cada uno por su
lado,
se sintió más tranquilo y más
sereno.

con su sonrisa vacía y henchido su
corazón
podía seguir soñando con su ninfa
entre las
flores.

…

la estatua del ensanche

si paseas por la calle Prat de la Riba
a eso de las siete de la
tarde
verás en el mismo banco delante del
estanco
con puntualidad inglesa y obstinación
alemana
al mismo hombre canoso de entre
cuarenta y setenta años que tiene
en la misma mano siempre
una lata de
cerveza.

por mucho que cada día pases por delante
de él y llegues a percibir su presencia,
cuando tú vuelves del trabajo y él vuelve de
ninguna parte
el hombre anónimo y callado nunca te
mirará.

si aprovechas para asomarte dentro de sus ojos
verás que su mirada atraviesa el suelo
sucio del asfalto y mira a mil yardas bajo
tierra con las pupilas como agujas de
alfiler. a veces sus labios murmuran
palabras ininteligibles, que sólo él
escucha.

nunca sabrás cuánto tiempo pasa
la estatua callada sentada en el banco
porque
tú tienes cosas que hacer y él no.
nunca te sentarás a su lado para
compartir una
cerveza caliente del super-
mercado DIA.

cuando sean las siete en tu reloj
sabrás que en Prat de la Riba
calle de Tarragona,
cada día más degradada
y más romántica,
sentado en el banco delante del
estanco
está ese señor de mirada perdida
y palabras calladas sonteniendo
el mundo siempre con la misma
mano.

el día que ya no esté allí
será
entonces
que
se habrá
acabado
la lata o el
mundo.

…oooOOOooo…

Muchas gracias por leer hasta aquí y, si te has quedado con ganas de más, te invito a seguir explorando este sitio. Cada domingo publico una historia nueva.

Un abrazo

Ricardo R. B.

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