Etiqueta: poesía

  • La calle más bonita del mundo

    La calle más bonita del mundo

    Sabemos dónde vives.
    y dónde trabajas.
    te voy a quemar vivo,
    subnormal, dice uno de los
    vagabundos.

    Están molestos por el uso del
    plural que hace un vecino:
    estáis ensuciando la calle,
    estáis meando en el portal.

    El propietario entra en casa.
    el perro del otro ladra y hace un día
    radiante y azul
    en la calle más cara de la ciudad y más
    bonita del mundo:

    la Rambla de Tarragona.

  • El mejor del juego (poema)

    El mejor del juego (poema)

    Yo no sabía de la valentía
    que requería salir al cielo raso
    me preguntaba siempre cada puto día
    qué cojones me llevó a dar el paso

    Y la voz del frío me respondía
    no debiste probar de aquel vaso
    me pregunté qué coño le echaría
    me respondió que lo aliñó con fracaso

    Y por eso mis andares
    se tropiezan con lugares
    donde siempre me hago daño
    Luego ya remonto el vuelo
    porque nunca se la cuelo
    al tipo del espejo del baño
    Sé que tengo que aprender
    y por eso no reniego
    un día seré yo
    el mejor del juego.

    No estoy seguro de tener la fortaleza
    para aguantar esta mierda a diario
    perdona si cuando levanto la cabeza
    a veces pongo cara de lobo estepario

    Me destrozó lo que ayer tanto quería
    y me pregunto si estuve en lo cierto
    por lo menos conocí a la alegría
    y la perdí porque nunca escarmiento

    Y por eso mis andares
    se tropiezan con lugares

    donde siempre me hago daño
    Luego ya remonto el vuelo
    porque siempre se la cuelo
    al tipo del espejo del baño
    Sé que tengo que aprender
    y por eso no reniego
    un día seré yo
    el mejor del juego.

    …oooOOOooo…

  • La literatura del futuro glorioso que nos espera

    La literatura del futuro glorioso que nos espera

    Me rodean los libros y los papeles. El cenicero lleno de cerillas en un rincón y una taza de café vacía junto a la ventana. Está nublado, pero corre el aire y lo agradezco porque es agosto de 2020. Hoy he tenido un día difícil, aún no entiendo muy bien por qué. Me asaltó un sentimiento de zozobra y la ansiedad invadió mis miembros. Juzgo mi prosa de vacua. Escribir me ayuda a soltar lastre. Llevo mucho tiempo sin escribir, sin voluntad de expresar algo, una idea propia y elaborada, una imagen, una historia, un estilo. Primero fueron las reseñas, luego las oposiciones. Siento que no he escrito todo lo que me gustaría y, cuando pierdo la fe, escribo una historia que me divierte y me da esperanzas. Pero luego no sé qué hacer con ella y los vientos no soplan a mi favor en ese sentido, no encuentro el camino, no puedo ser un artista, que es lo que más me gustaría. O si lo soy, no puedo ganarme la vida con ello y busco subterfugios en la docencia o en mi vida personal, que es quizá lo más importante y lo que me podría convertir, algún día, en un escritor que valiera la pena leer. En fin, escribo como esas adolescentes feministas de insta.

    Estoy leyendo un libro interesante, la Biblia. Siento que una fuerza inusitada me protege, me libera. Por lo menos hasta hoy, cuando un viejo sentimiento de congoja me ha asaltado cuando menos lo esperaba. Ha pasado la tormenta y ahora estoy más tranquilo y más cansado. He leído y he terminado el Antiguo Testamento. Muchísimas páginas y muchísimas horas de reflexión. Tengo una edición que tomé prestada de casa de mi tía durante la infancia. Para mí los libros siempre representaron una tabla de salvación para un chaval atribulado. Me llamo Ricardo, es un nombre difícil de llevar. Hasta Pablo Neruda se cambió mi nombre porque le resultarían costosas las erres y esa o al final que durante unos años omití. Luego me acostumbré a su presencia como el que abraza un destino aciago para sentirse más cómodo consigo mismo. No me cambié el nombre como Pablo. Quizá soy su rencarnación española y mi misión en la vida es aguantar con mi nombre e intentar hacer lo mismo que él, es decir yo. Difíciles conceptos.

    He pensado en editar una obra con comentarios para que los jueces encuentren a qué me refiero con cada giro y entiendan que nada es baladí, aunque lo parezca. Me gusta eso de la vida, todo parece vanidad y la cosa más vana es la más importante. El diablo está en los detalles, y es verdad. Un diablo figurado, ni bueno ni malo, pero astuto, que da su bien o su mal por los resquicios abiertos que dejan los detalles. Las palabras son importantes por lo que significan, no por lo que son en sí mismas. Porque uno diga “planta”, el hecho de decirlo o escribirlo, no significa nada. Las palabras son en un contexto inabarcable de aspectos del todo inescrutables.

    Nunca fue mi fuerte la poesía. Si hubiera sido poeta, hubiera escrito menos y con mejor suerte. Por lo menos sería como esos tipos que se creen algo. Me gusta cómo leen su propia poesía, el tono que toman cuando se leen a sí mismos, sabiendo que nadie más lo hará si no es por un interés fuera del arte mismo. El arte por el arte, pero la fama y los placeres por encima del arte. No lo entiendo, nunca ganarán su lugar en la Historia, ni siquiera en la historia de su propia vida. Entonces, para qué escribir. Para la aprobación del Arte, con mayúsculas, y de Dios. En el papel en blanco es el único sitio donde soy libre. Quiero escribir algo para los demás, que sea bueno.

    Una historia que los inspire como tantas veces me han inspirado a mí. Sin rencores ni venganzas veladas. Quizá por eso no se me entiende. He querido alcanzar conceptos para los que no estaba preparada mi condición social. En mi familia no había un maldito libro y siempre he creído en mi familia, o una parte de mí que ha querido ser verdadera y fiel lo ha hecho. No he podido evitarlo, aunque conociera sus errores o las tendencias que me alejaban del camino que yo quería y que quizá me dejaban en un camino mejor.

    Últimamente digo un par de ideas que no son del todo malas. La primera es que tenemos que aprender continuamente. Es decir, ahora estoy leyendo el libro y estoy aprendiendo mucho, pero si desde hoy no lo leyera más y leyera otras cosas, me pregunto hasta qué punto la lectura de hoy quedaría en mí, si no habría, al cabo de los años, un recuerdo borroso que tiene poco que ver conmigo. Poco, pero algo, y supongo que ahí esta la clave. Lo vivido nos configura, no por el hecho acumulativo de los recuerdos a través de los cuales sacamos una conclusión lógica de las cosas presentes, las menos de las veces es así. Ni siquiera los más inteligentes han logrado entender las razones de sus actos y de los actos de los demás y la suma de unos y otros en el itinerario vital de cada uno. Esa es una.

    La segunda es que las personas necesitamos problemas asumibles para ser felices. Una vez que las cosas están controladas, empieza el aburrimiento y la envidia. Cuando uno trabaja por lo suyo, no necesita nada más, bastante tiene con sus problemas para mirar a los demás: vivir sin mirar a los lados. Aunque a veces es inevitable parar y decirse, cómo va la cosa. Me pregunto si verdaderamente es necesario, si no distrae y retrasa de la labor verdadera. Todo esto lo escribo evitando una circunstancia que ha iniciado mi texto: un tipo me ha pedido un favor demasiado grande. He aprendido algo del Libro: no hay que ayudar a los enemigos, porque entonces ellos crecen y te pisotean a ti. Tampoco se debe pisar a nadie, pero hay que ir con cuidado en este mundo. Cada uno da lo que recibe, pero hay que mirar bien a quién se le da y a quién no.

    Cuántas veces me he sentido vacío, desvalijado, cuando me he prodigado bajo el ideal de ayudar a los demás sin mirar quiénes son. Ahora soy más cínico, o más escéptico, o siempre lo he sido. El caso es que no me fío de cualquiera porque no puedo condicionar las cosas que me importan a un error personal, a un descuido por el orgullo de decir: soy el mejor, te ayudaré. Tampoco me prodigo en mis triunfos, aunque los lucho con todas mis fuerzas. Parece que las cosas cobran sentido cuando uno las realiza y añade a la vida un verso con el que contribuir que diría Whitman y que escuché en la película famosa del Capitán y los grumetes. En fin, me desoriento, me disperso, me voy por los cerros de Úbeda y la exploro sin haber estado nunca allí. En cada rincón hay una sorpresa y puede ser que esta sea la literatura del futuro glorioso que nos espera.

    …oooOOOooo…

    Nota del autor:

    Debido a que ando con las galeradas del que será mi primer libro en papel (próximamente iré dando información sobre este asunto), estoy dedicando el tiempo de escritura a la corrección de la versión definitiva.

    Hoy publico este fragmento perdido por mi ordenador, pero que en su momento me pareció muy inspirado.

    Muchas gracias por el apoyo. Un abrazo,
    Ricardo R. B.

  • Tres poemas para ti

    Tres poemas para ti

    su hijo está cubierto

    el borracho de la mesa de al lado
    sabe moai tai y tiene cuatro o
    cinco negocios. tiene también un hijo
    de ocho meses que está
    cubierto.
    habla con una mujer que ha
    escrito un libro y el borracho
    pide que le vigile la chaqueta de
    diez euros mientras va al baño.

    una paloma indolente me
    mira mientras escribo mi poema.
    la pareja de la escritora se ríe
    del borracho mientras no está.
    el sol cae a plomo este invierno y
    quema a las tres de la tarde.

    solo una vez tuvo el borracho
    que pegar a alguien quien pegó
    a su perro chiuaua que se pasea
    sin collar y sin correa de un lado
    al otro de la acera. temo que se acerque
    y tenga que ser yo el segundo
    alguien.

    pregunta el borracho por el libro.
    la escritora se lo deja y el borracho
    pregunta por el precio. 20 euros.
    pregunta otra vez si se lo regala
    y la pareja de la escritora cambia de
    tema.

    su hijo está cubierto.

    el joven borracho lee que
    flipas, según sus propias palabras,
    pero nada se revela en su dicción.

    el chiuaua se escapa y va a
    otra mesa. su dueño habla de
    Argentina donde estuvo hace
    un tiempo.

    se sienta en la mesa de la pareja.
    ha pagado dos cervezas
    y espera que le pagen otras
    dos.

    su hijo de ocho meses está
    cubierto.

    …

    entre las flores

    el vendedor de flores de la plaza
    Jacint Verdaguer de
    Tarragona
    tiene la sonrisa más alegre del
    centro de la ciudad y saluda
    a todos los vecinos pero
    sobre todo a una vecina.

    está enamorado de una profesora
    que vive en un piso de alquiler
    muy cerca de su puesto de trabajo.
    cada mañana, el vendedor de flores,
    sonriendo con los ojos, la ve pasar y
    sueña con pasear un día con ella
    juntos de la mano después de
    cerrar la tienda por la tarde.

    los días del vendedor de flores de la plaza
    Jacint Verdaguer de
    Tarragona son bastante monótonos:
    siempre las mismas flores, el mismo sol,
    las mismas gentes.
    tiene tiempo para pensar en sus cosas
    pero su mente siempre parece callada
    y serena.

    a veces cruza la calle como el rayo
    dejando el puesto de flores
    a merced de los vagabundos
    con quienes suele hablar cuando
    se aburre.

    una vez el vendedor de la
    sonrisa
    vio pasar a la profesora con otro
    profesor.
    un carámbano de hielo atravesó
    su corazón y dejó
    el puesto vacío
    y
    se acercó a la pareja
    corriendo
    justo cuando ellos se habían
    sentado en una terraza
    soleada.

    se pudo ver de cerca entonces la sonrisa
    sin un solo
    diente
    del anciano
    que saludaba a su amor platónico y le
    regalaba una flor cuyo nombre solo conoce
    él.

    después de mirar a su rival de arriba
    abajo
    se marchó sin despedirse dando
    saltitos
    hacia su puesto de flores desde donde
    vigilaba.

    cuando la pareja
    se marchó, cada uno por su
    lado,
    se sintió más tranquilo y más
    sereno.

    con su sonrisa vacía y henchido su
    corazón
    podía seguir soñando con su ninfa
    entre las
    flores.

    …

    la estatua del ensanche

    si paseas por la calle Prat de la Riba
    a eso de las siete de la
    tarde
    verás en el mismo banco delante del
    estanco
    con puntualidad inglesa y obstinación
    alemana
    al mismo hombre canoso de entre
    cuarenta y setenta años que tiene
    en la misma mano siempre
    una lata de
    cerveza.

    por mucho que cada día pases por delante
    de él y llegues a percibir su presencia,
    cuando tú vuelves del trabajo y él vuelve de
    ninguna parte
    el hombre anónimo y callado nunca te
    mirará.

    si aprovechas para asomarte dentro de sus ojos
    verás que su mirada atraviesa el suelo
    sucio del asfalto y mira a mil yardas bajo
    tierra con las pupilas como agujas de
    alfiler. a veces sus labios murmuran
    palabras ininteligibles, que sólo él
    escucha.

    nunca sabrás cuánto tiempo pasa
    la estatua callada sentada en el banco
    porque
    tú tienes cosas que hacer y él no.
    nunca te sentarás a su lado para
    compartir una
    cerveza caliente del super-
    mercado DIA.

    cuando sean las siete en tu reloj
    sabrás que en Prat de la Riba
    calle de Tarragona,
    cada día más degradada
    y más romántica,
    sentado en el banco delante del
    estanco
    está ese señor de mirada perdida
    y palabras calladas sonteniendo
    el mundo siempre con la misma
    mano.

    el día que ya no esté allí
    será
    entonces
    que
    se habrá
    acabado
    la lata o el
    mundo.

    …oooOOOooo…

    Muchas gracias por leer hasta aquí y, si te has quedado con ganas de más, te invito a seguir explorando este sitio. Cada domingo publico una historia nueva.

    Un abrazo

    Ricardo R. B.

  • Mi libertad / Poesía Inspirada en Migue Benítez | El Pobrecito Escribidor

    Mi libertad / Poesía Inspirada en Migue Benítez | El Pobrecito Escribidor

    el eco de tu voz
    en mi cabeza
    retumba del celebro hasta el oído.
    me duele la garganta
    y en el alma
    me duele hasta del aire que respiro.

    las lágrimas
    se caen por el filo
    de mi cara mientras te escribo.
    flota en el humo
    caricias, dibujos, que hablan
    de un tiempo, de cuando
    fuimos
    los dos.

    y no sé lo que hacer
    “camina o revienta”, pensaré.
    y si no me quieres más,
    si todo estuvo mal,
    sigue tu camino hasta el final,
    hasta el final, hasta el
    final.

    he visto al Diablo, “hola, qué tal,
    ¿cómo te ha ido?”
    me tira del pelo y me canta las canciones
    que escribí
    estando contigo.

    nos imagino cuando niños
    besándonos por las esquinas
    y me ha despertado el frío
    tú estás con otro tío.
    me estrujan las paredes
    del olvido.

    y no sé lo que hacer
    “camina o revienta”, pensaré.
    y si no me quieres más,
    si todo estuvo mal,
    sigo mi camino en soledad,
    en soledad, en
    soledad.

    poco a poco ya se fue el rumor
    y he enterrado aquella flor marchita
    se disipa tu recuerdo entre la brisa.
    qué más me da si me critican…

    porque soy el niñato del pelo largo,
    del tatuaje y la mirada perdida.
    porque soy el poeta
    que no te aprieta
    ni tampoco
    del todo
    te olvida.

    y no sé lo que hacer
    “camina o revienta”, pensaré.
    y si no me quieres más,
    si todo estuvo mal,
    sigue tu camino hasta el final,
    sigo mi camino en soledad,
    me coge de la mano mi libertad,
    mi libertad.

    Nota del autor: La letra de estos versos dialoga con una canción de Migue Benítez llamada «poeta encadenado«, la cual recomiendo mucho si no la conocen. El ritmo de la composición sigue la pie de la letra el ritmo de aquella guitarra, y algún verso le he tomado prestado del gran delincuente. A pesar de que nos dejó pronto, lo considero uno de los grandes compositores de la música española y europea.
    La letra de mis versos debe hablar por sí sola, por eso no suelo dar demasiadas introducciones a los temas. Solo te pido que si te gusta me lo hagas saber para que puedan seguir estos textos naciendo. El amor de los lectores, de los amigos, de los cómplices, es el que mueve el mundo de la literatura.
    Un abrazo,
    El Pobrecito Escribidor

  • Desde lejos

    Desde lejos

    Nota del autor: Este poema lo escribí roto de amor en una primavera donde la vida me parecía muy cuesta arriba y hasta la finitud me resultaba un posible alivio. Afortunadamente el tiempo va sanando los corazones y luego queda ese regusto dulce de las emociones pasadas, incluso las más amargas. Si estás sufriendo por alguna causa, piensa que hay un hilo de plata detrás de cada nube de lluvia. Un abrazo.

    Hoy se levanta una ola
    que sé que me va a tragar,
    encuentro una nube, me agarro a la cola
    y me dejo llevar.

    Tengo que arreglar el mundo
    se me ha partido por la mitad,
    no quiero quedarme dormido
    por si me encuentra la verdad.

    Porque esta noche he tenido la osadía
    de seguirte buscando después de tanta,
    de tanta ingrata vida;
    y al dormirme me ha parecido que me despertaba
    tu risa,
    pero era la mañana mordiendo
    las cortinas.

    Desde lejos, yo te siento, muy adentro.
    Desde lejos, soy el viento arañando el cristal,
    desde lejos, tan enfermo, muy adentro,
    en el fondo del mar
    y tú, desde lejos, sé que no me ves
    y dices que, desde tan lejos,
    no puede ser.

    Y tengo que aprender a mezclarme
    con la noche y el placer,
    y tengo que dejar de buscarte
    en las playas del ayer.

    Hoy, saldré con el coche
    a perderme en la ciudad
    no puedo volver a mi cama,
    me espera despierta la soledad.

    Porque esta noche he tenido la osadía
    de seguirte buscando después de tanta,
    de tanta ingrata vida;
    y al dormirme me ha parecido que me despertaba
    tu risa,
    pero era la mañana mordiendo
    las cortinas.

    Desde lejos, yo te siento muy adentro.
    Desde lejos, soy el viento arañando el cristal,
    desde lejos, tan enfermo, muy adentro,
    en el fondo del mar
    y tú, desde lejos, sé que no me ves
    y dices que, desde tan lejos,
    no puede ser.

  • si tú no estás

    si tú no estás

    Me levanto todos los días con lo mismo,
    olores de tu pelo en lo más hondo del abismo,
    recuerdos que se funden con la nada,
    un niño que ha perdido la luz en la mirada.

    Y pienso en aquellos días que tuvimos
    se parecen al cielo, si comparo donde ahora vivo:
    un cuarto donde nunca brilla la luna,
    un libro donde hay una foto tuya.

    Si tú no estás, si tú no estás
    se acuesta en mi cama la oscuridad
    Si tú no estás, si tú no estás

    no encuentro mi alma ni mi libertad.

    Dicen que el tiempo todo lo cura
    yo les digo que hay heridas que llevan a la locura
    y en el fondo no lo vivo con tristeza
    no he perdido lo más bonito, por lo menos no en mi cabeza.

    Puede ser que un día salga de esta calle
    y encuentre otro paisaje diferente al de tu talle
    pero no, yo no tengo ninguna prisa
    otra vez estoy escribiendo, soñando con tu sonrisa.

    Si tú no estás, si tú no estás
    se acuesta en mi cama la oscuridad
    Si tú no estás, si tú no estás
    no encuentro mi alma ni mi libertad.

    Vente a mi lado y quédate conmigo,
    vente a mi lado y quítame este frío.
    Siempre serás, seré siempre tu abrigo.
    Seré mejor si sé que estoy contigo,
    si en esta vida sé que cuento
    con tu cariño.

    Si tú no estás, si tú no estás
    se acuesta en mi cama la oscuridad
    Si tú no estás, si tú no estás
    no encuentro mi alma ni mi libertad.

    Nota del autor: Este sitio web estará de reformas un tiempo y no habrá publicaciones en más o menos un mes. La experiencia visual será mucho más satisfactoria cuando volvamos a vernos.

    Como es un día especial, hoy te traigo un poema de cuando escribía canciones para guitarra.

    A toda la gente que se ha pasado por aquí, sobre todo a quienes siguien viniendo por este rinconcito.

    Muchas gracias por estar ahí. Nos vemos muy pronto con más historias. Un abrazo fuerte,

    El Pobrecito Escribidor

  • lloraba ella, lloraba él

    lloraba ella, lloraba él

    Nota del autor: Este poema lo firma mi padre, quien escribe infitiamente mejor que yo. Dejo otras colaboraciones suyas por aquí y por aquí. Ojalá que te emocionen casi tanto como a mí.

    un país llamado
    España 1941.
    mujer joven de
    ventitrés años recién
    parida.
    vende por unos pocos
    reales
    la leche de sus senos para
    alimentar
    al hijo de un mal llamado
    “señorito”.

    esa leche le pertenecía a
    su hijo
    el cual lloraba de
    hambre
    en la canasta de mimbre.
    ella lloraba de
    rabia
    también y, mientras,
    el hijo del señorito se
    saciaba
    con el néctar de sus
    senos.

    terminada la toma
    corriendo volvía a su casa y
    calmaba el llanto de su hijo
    con lo poquito que el otro niño
    no se había
    comido.

    de nuevo lloraba ella
    por no poder saciar a su
    hijo.
    de nuevo lloraba él
    por no poder saciar-
    se.

    el llanto los cansaba y los dejaba
    dormidos.

    …oooOOOooo…

    RRS 9/9/23

  • qué hacer con el romero

    qué hacer con el romero

    hola, caballero, quiere usté
    colaborar con la asociación
    que ayuda a las personas a
    salir de la droga, la delincuencia.
    si tiene usté un familiar o
    lo tenga en un futuro, Dios
    no lo quiera, puede acudir a
    nuestra asociación. vendo
    este romero para ayudar a la
    asociación. ¿cuánto cuesta?
    pregunté sabiendo que costaba
    cinco euros porque le compró
    albahaca la dueña del bar donde
    comí hace un rato. por ser tú
    cinco euros. a punto estuve de
    rechazar pero saqué mi cartera
    y le mostré que estaba vacía.
    no pasa nada, acepto bizum.
    bueno, en ese caso, dime el
    número. sacó su teléfono y
    sonó Noches de bohemia
    y contestó. dime, largamente,
    pero no obtuvo respuesta.
    me dio su número y lo escribí.
    me pidió seis euros por la rebaja
    y puso un euro sobre la mesa.
    tansferencia aceptada, muchas
    gracias. y volvió a sonar Noches
    de bohemia
    . dime, dijo otra vez
    y dijo que estaba vendiendo el
    romero a un chico. sonreí y esperé.
    nos dimos la mano. buena suerte.
    igualmente.
    ahora tengo una reunión y
    no sé que hacer con el
    romero.

  • Definición de «rebañar»

    Definición de «rebañar»

    Autor: Ricardo Rodríguez Sánchez, mi padre

    rebañar es
    que no te sobre mes al final del
    sueldo.


    rebañar es
    guardarte unas monedas
    de tu dieta diaria para
    dejarlas en la mesita
    de noche, para que tu
    hijo se tome un café
    con los colegas del
    instituto.


    rebañar es
    ir luciendo canas durante
    medio mes por no acudir
    a la peluquería para reducir
    gastos.

    rebañar es
    la magia del alquimista
    que hace de unos productos
    básicos la comida
    perfecta.

    rebañar es
    realizar grandes operaciones
    financieras, para ir con tus
    hijos el sábado al
    McDonald’s.

    rebañar es
    hacer destajos y horas extra
    aunque no tengas fuerzas
    para aumentar el monte
    menor de un triste
    sueldo.

    rebañar es
    gritarte a ti mismo por
    dentro: no te rindas, tú
    puedes.

    rebañar es
    perderte las fiestas de
    fin de curso del colegio
    en pro de la responsabilidad
    amaestrada que llaman
    trabajo.

    rebañar es
    apartar tus sueños de
    marinero y vivir
    la realidad desde la
    orilla.

    rebañar es…
    eso que estás
    pensando.