Etiqueta: poema

  • La calle más bonita del mundo

    La calle más bonita del mundo

    Sabemos dónde vives.
    y dónde trabajas.
    te voy a quemar vivo,
    subnormal, dice uno de los
    vagabundos.

    Están molestos por el uso del
    plural que hace un vecino:
    estáis ensuciando la calle,
    estáis meando en el portal.

    El propietario entra en casa.
    el perro del otro ladra y hace un día
    radiante y azul
    en la calle más cara de la ciudad y más
    bonita del mundo:

    la Rambla de Tarragona.

  • disfrazarse de vagabundo (poema)

    disfrazarse de vagabundo (poema)

    yo soy
    ateo,
    ¿y tú?

    yo no.

    ah.

    yo creo
    que hay
    algo.

    nos quedamos en silencio. los dos
    damos un trago a nuestra copa de
    vino tinto y cada uno, desde su mesa,
    miramos a la
    nada.

    bueno,
    yo creo que
    algo hay
    también.

    sí.

    pero no es
    lo que dicen.

    claro, lo mismo
    no hay Cielo
    ni Infierno
    ni Nada.
    pero algo
    hay.

    claro.

    el Sol cae a plomo sobre la calle Unión
    y dibuja claoscuros en la piedra carcomida.

    Dios nos inventó con
    estómago.
    en eso se
    equivocó.
    tuvimos que
    trabajar.

    tenemos la
    mala costumbre
    de comer cada día.

    claro.

    sí.

    ambos reímos. el hombre termina su cigarro.
    empieza a liar otro. ya he empezado a suspirar.

    en la última cena
    bebían vino.

    el pobre hombre levanta su copa y hace
    un brindis al Sol. yo sonrío y lo
    acompaño. soy escribidor,
    experto en las memorias del
    subsuelo.

    claro.

    su mesa ya está lista,
    caballero.

    hasta luego, jefe,
    que tenga un buen día.

    eres un tío
    positivo.

    soy escribidor.

    gracias.

    adiós.

    adéu.

    sentado ya en mi mesa lo miro desde dentro.
    recoge sus tesoros: el tabaco, el periódico,
    se marcha calle abajo.  
    mientras llega el primer plato del menú
    que he ganado ese miércoles con el sudor
    de mi frente pienso que a Dios a veces
    le gusta disfrazarse de
    vagabundo.

  • Reflexiones poéticas de una gata callejera

    Reflexiones poéticas de una gata callejera

    Mi manada

    Casi todo el día estoy sola.
    Mi manada se va antes de que salga el sol.
    Yo intento no abrumarme en la
    soledad.

    Al atardecer, poco a poco, uno a uno, van
    llegando.
    algunos me saludan con entusiasmo, otros
    sólo me miran, el resto no me dice nada.

    Ya es de noche, ya todos duermen en sus
    «descansaderos».
    Ahora estoy tranquila.
    Me siento acompañanada y ellos
    tranquilos
    porque yo
    vigilo.

    Dori Rodríguez Boceta (gata callejera)

    …oooOOOooo…

    Este poema lo ha escrito mi padre, R. R. S. Créditos a él.

  • El mejor del juego (poema)

    El mejor del juego (poema)

    Yo no sabía de la valentía
    que requería salir al cielo raso
    me preguntaba siempre cada puto día
    qué cojones me llevó a dar el paso

    Y la voz del frío me respondía
    no debiste probar de aquel vaso
    me pregunté qué coño le echaría
    me respondió que lo aliñó con fracaso

    Y por eso mis andares
    se tropiezan con lugares
    donde siempre me hago daño
    Luego ya remonto el vuelo
    porque nunca se la cuelo
    al tipo del espejo del baño
    Sé que tengo que aprender
    y por eso no reniego
    un día seré yo
    el mejor del juego.

    No estoy seguro de tener la fortaleza
    para aguantar esta mierda a diario
    perdona si cuando levanto la cabeza
    a veces pongo cara de lobo estepario

    Me destrozó lo que ayer tanto quería
    y me pregunto si estuve en lo cierto
    por lo menos conocí a la alegría
    y la perdí porque nunca escarmiento

    Y por eso mis andares
    se tropiezan con lugares

    donde siempre me hago daño
    Luego ya remonto el vuelo
    porque siempre se la cuelo
    al tipo del espejo del baño
    Sé que tengo que aprender
    y por eso no reniego
    un día seré yo
    el mejor del juego.

    …oooOOOooo…

  • Desde lejos

    Desde lejos

    Hoy se levanta una ola
    que sé que me va a tragar,
    encuentro una nube, me agarro a la cola
    y me dejo llevar.
    Tengo que arreglar el mundo
    se me ha partido por la mitad,
    no quiero quedarme dormido
    por si me encuentra la verdad.

    Porque esta noche he tenido la osadía
    de seguirte buscando después de tanta,

    de tanta puta vida;
    y al dormirme me ha parecido que me despertaba
    tu risa,

    pero era la mañana mordiendo
    las cortinas.

    Desde lejos, yo te siento, muy adentro.
    Desde lejos, soy el viento arañando el cristal,
    desde lejos, tan enfermo, muy adentro,
    en el fondo del mar
    y tú, desde lejos, sé que no me ves

    y dices que, desde tan lejos,
    no puede ser.

    Y tengo que aprender a mezclarme
    con la noche y el placer,
    y tengo que dejar de buscarte
    en las playas del ayer.

    Hoy, saldré con el coche
    a perderme en la ciudad
    no puedo volver a mi cama,
    me espera despierta la soledad.

    Porque esta noche he tenido la osadía
    de seguirte buscando después de tanta,

    de tanta puta vida;
    y al dormirme me ha parecido que me despertaba
    tu risa,

    pero era la mañana mordiendo
    las cortinas.

    Desde lejos, yo te siento muy adentro.
    Desde lejos, soy el viento arañando el cristal,
    desde lejos, tan enfermo, muy adentro,
    en el fondo del mar
    y tú, desde lejos, sé que no me ves

    y dices que, desde tan lejos,
    no puede ser.

    …oooOOOooo…

    Nota del Escribidor: Más historias, poemas, retales de vida, el próximo domingo. Mientras tanto, te invito a explorar las entradas recomendadas de este sitio que aún no hayas leído. Un abrazo,

    Ricardo

  • Tres poemas para ti

    Tres poemas para ti

    su hijo está cubierto

    el borracho de la mesa de al lado
    sabe moai tai y tiene cuatro o
    cinco negocios. tiene también un hijo
    de ocho meses que está
    cubierto.
    habla con una mujer que ha
    escrito un libro y el borracho
    pide que le vigile la chaqueta de
    diez euros mientras va al baño.

    una paloma indolente me
    mira mientras escribo mi poema.
    la pareja de la escritora se ríe
    del borracho mientras no está.
    el sol cae a plomo este invierno y
    quema a las tres de la tarde.

    solo una vez tuvo el borracho
    que pegar a alguien quien pegó
    a su perro chiuaua que se pasea
    sin collar y sin correa de un lado
    al otro de la acera. temo que se acerque
    y tenga que ser yo el segundo
    alguien.

    pregunta el borracho por el libro.
    la escritora se lo deja y el borracho
    pregunta por el precio. 20 euros.
    pregunta otra vez si se lo regala
    y la pareja de la escritora cambia de
    tema.

    su hijo está cubierto.

    el joven borracho lee que
    flipas, según sus propias palabras,
    pero nada se revela en su dicción.

    el chiuaua se escapa y va a
    otra mesa. su dueño habla de
    Argentina donde estuvo hace
    un tiempo.

    se sienta en la mesa de la pareja.
    ha pagado dos cervezas
    y espera que le pagen otras
    dos.

    su hijo de ocho meses está
    cubierto.

    …

    entre las flores

    el vendedor de flores de la plaza
    Jacint Verdaguer de
    Tarragona
    tiene la sonrisa más alegre del
    centro de la ciudad y saluda
    a todos los vecinos pero
    sobre todo a una vecina.

    está enamorado de una profesora
    que vive en un piso de alquiler
    muy cerca de su puesto de trabajo.
    cada mañana, el vendedor de flores,
    sonriendo con los ojos, la ve pasar y
    sueña con pasear un día con ella
    juntos de la mano después de
    cerrar la tienda por la tarde.

    los días del vendedor de flores de la plaza
    Jacint Verdaguer de
    Tarragona son bastante monótonos:
    siempre las mismas flores, el mismo sol,
    las mismas gentes.
    tiene tiempo para pensar en sus cosas
    pero su mente siempre parece callada
    y serena.

    a veces cruza la calle como el rayo
    dejando el puesto de flores
    a merced de los vagabundos
    con quienes suele hablar cuando
    se aburre.

    una vez el vendedor de la
    sonrisa
    vio pasar a la profesora con otro
    profesor.
    un carámbano de hielo atravesó
    su corazón y dejó
    el puesto vacío
    y
    se acercó a la pareja
    corriendo
    justo cuando ellos se habían
    sentado en una terraza
    soleada.

    se pudo ver de cerca entonces la sonrisa
    sin un solo
    diente
    del anciano
    que saludaba a su amor platónico y le
    regalaba una flor cuyo nombre solo conoce
    él.

    después de mirar a su rival de arriba
    abajo
    se marchó sin despedirse dando
    saltitos
    hacia su puesto de flores desde donde
    vigilaba.

    cuando la pareja
    se marchó, cada uno por su
    lado,
    se sintió más tranquilo y más
    sereno.

    con su sonrisa vacía y henchido su
    corazón
    podía seguir soñando con su ninfa
    entre las
    flores.

    …

    la estatua del ensanche

    si paseas por la calle Prat de la Riba
    a eso de las siete de la
    tarde
    verás en el mismo banco delante del
    estanco
    con puntualidad inglesa y obstinación
    alemana
    al mismo hombre canoso de entre
    cuarenta y setenta años que tiene
    en la misma mano siempre
    una lata de
    cerveza.

    por mucho que cada día pases por delante
    de él y llegues a percibir su presencia,
    cuando tú vuelves del trabajo y él vuelve de
    ninguna parte
    el hombre anónimo y callado nunca te
    mirará.

    si aprovechas para asomarte dentro de sus ojos
    verás que su mirada atraviesa el suelo
    sucio del asfalto y mira a mil yardas bajo
    tierra con las pupilas como agujas de
    alfiler. a veces sus labios murmuran
    palabras ininteligibles, que sólo él
    escucha.

    nunca sabrás cuánto tiempo pasa
    la estatua callada sentada en el banco
    porque
    tú tienes cosas que hacer y él no.
    nunca te sentarás a su lado para
    compartir una
    cerveza caliente del super-
    mercado DIA.

    cuando sean las siete en tu reloj
    sabrás que en Prat de la Riba
    calle de Tarragona,
    cada día más degradada
    y más romántica,
    sentado en el banco delante del
    estanco
    está ese señor de mirada perdida
    y palabras calladas sonteniendo
    el mundo siempre con la misma
    mano.

    el día que ya no esté allí
    será
    entonces
    que
    se habrá
    acabado
    la lata o el
    mundo.

    …oooOOOooo…

    Muchas gracias por leer hasta aquí y, si te has quedado con ganas de más, te invito a seguir explorando este sitio. Cada domingo publico una historia nueva.

    Un abrazo

    Ricardo R. B.

  • Mi libertad / Poesía Inspirada en Migue Benítez | El Pobrecito Escribidor

    Mi libertad / Poesía Inspirada en Migue Benítez | El Pobrecito Escribidor

    el eco de tu voz
    en mi cabeza
    retumba del celebro hasta el oído.
    me duele la garganta
    y en el alma
    me duele hasta del aire que respiro.

    las lágrimas
    se caen por el filo
    de mi cara mientras te escribo.
    flota en el humo
    caricias, dibujos, que hablan
    de un tiempo, de cuando
    fuimos
    los dos.

    y no sé lo que hacer
    “camina o revienta”, pensaré.
    y si no me quieres más,
    si todo estuvo mal,
    sigue tu camino hasta el final,
    hasta el final, hasta el
    final.

    he visto al Diablo, “hola, qué tal,
    ¿cómo te ha ido?”
    me tira del pelo y me canta las canciones
    que escribí
    estando contigo.

    nos imagino cuando niños
    besándonos por las esquinas
    y me ha despertado el frío
    tú estás con otro tío.
    me estrujan las paredes
    del olvido.

    y no sé lo que hacer
    “camina o revienta”, pensaré.
    y si no me quieres más,
    si todo estuvo mal,
    sigo mi camino en soledad,
    en soledad, en
    soledad.

    poco a poco ya se fue el rumor
    y he enterrado aquella flor marchita
    se disipa tu recuerdo entre la brisa.
    qué más me da si me critican…

    porque soy el niñato del pelo largo,
    del tatuaje y la mirada perdida.
    porque soy el poeta
    que no te aprieta
    ni tampoco
    del todo
    te olvida.

    y no sé lo que hacer
    “camina o revienta”, pensaré.
    y si no me quieres más,
    si todo estuvo mal,
    sigue tu camino hasta el final,
    sigo mi camino en soledad,
    me coge de la mano mi libertad,
    mi libertad.

    Nota del autor: La letra de estos versos dialoga con una canción de Migue Benítez llamada «poeta encadenado«, la cual recomiendo mucho si no la conocen. El ritmo de la composición sigue la pie de la letra el ritmo de aquella guitarra, y algún verso le he tomado prestado del gran delincuente. A pesar de que nos dejó pronto, lo considero uno de los grandes compositores de la música española y europea.
    La letra de mis versos debe hablar por sí sola, por eso no suelo dar demasiadas introducciones a los temas. Solo te pido que si te gusta me lo hagas saber para que puedan seguir estos textos naciendo. El amor de los lectores, de los amigos, de los cómplices, es el que mueve el mundo de la literatura.
    Un abrazo,
    El Pobrecito Escribidor

  • Desde lejos

    Desde lejos

    Nota del autor: Este poema lo escribí roto de amor en una primavera donde la vida me parecía muy cuesta arriba y hasta la finitud me resultaba un posible alivio. Afortunadamente el tiempo va sanando los corazones y luego queda ese regusto dulce de las emociones pasadas, incluso las más amargas. Si estás sufriendo por alguna causa, piensa que hay un hilo de plata detrás de cada nube de lluvia. Un abrazo.

    Hoy se levanta una ola
    que sé que me va a tragar,
    encuentro una nube, me agarro a la cola
    y me dejo llevar.

    Tengo que arreglar el mundo
    se me ha partido por la mitad,
    no quiero quedarme dormido
    por si me encuentra la verdad.

    Porque esta noche he tenido la osadía
    de seguirte buscando después de tanta,
    de tanta ingrata vida;
    y al dormirme me ha parecido que me despertaba
    tu risa,
    pero era la mañana mordiendo
    las cortinas.

    Desde lejos, yo te siento, muy adentro.
    Desde lejos, soy el viento arañando el cristal,
    desde lejos, tan enfermo, muy adentro,
    en el fondo del mar
    y tú, desde lejos, sé que no me ves
    y dices que, desde tan lejos,
    no puede ser.

    Y tengo que aprender a mezclarme
    con la noche y el placer,
    y tengo que dejar de buscarte
    en las playas del ayer.

    Hoy, saldré con el coche
    a perderme en la ciudad
    no puedo volver a mi cama,
    me espera despierta la soledad.

    Porque esta noche he tenido la osadía
    de seguirte buscando después de tanta,
    de tanta ingrata vida;
    y al dormirme me ha parecido que me despertaba
    tu risa,
    pero era la mañana mordiendo
    las cortinas.

    Desde lejos, yo te siento muy adentro.
    Desde lejos, soy el viento arañando el cristal,
    desde lejos, tan enfermo, muy adentro,
    en el fondo del mar
    y tú, desde lejos, sé que no me ves
    y dices que, desde tan lejos,
    no puede ser.

  • si tú no estás

    si tú no estás

    Me levanto todos los días con lo mismo,
    olores de tu pelo en lo más hondo del abismo,
    recuerdos que se funden con la nada,
    un niño que ha perdido la luz en la mirada.

    Y pienso en aquellos días que tuvimos
    se parecen al cielo, si comparo donde ahora vivo:
    un cuarto donde nunca brilla la luna,
    un libro donde hay una foto tuya.

    Si tú no estás, si tú no estás
    se acuesta en mi cama la oscuridad
    Si tú no estás, si tú no estás

    no encuentro mi alma ni mi libertad.

    Dicen que el tiempo todo lo cura
    yo les digo que hay heridas que llevan a la locura
    y en el fondo no lo vivo con tristeza
    no he perdido lo más bonito, por lo menos no en mi cabeza.

    Puede ser que un día salga de esta calle
    y encuentre otro paisaje diferente al de tu talle
    pero no, yo no tengo ninguna prisa
    otra vez estoy escribiendo, soñando con tu sonrisa.

    Si tú no estás, si tú no estás
    se acuesta en mi cama la oscuridad
    Si tú no estás, si tú no estás
    no encuentro mi alma ni mi libertad.

    Vente a mi lado y quédate conmigo,
    vente a mi lado y quítame este frío.
    Siempre serás, seré siempre tu abrigo.
    Seré mejor si sé que estoy contigo,
    si en esta vida sé que cuento
    con tu cariño.

    Si tú no estás, si tú no estás
    se acuesta en mi cama la oscuridad
    Si tú no estás, si tú no estás
    no encuentro mi alma ni mi libertad.

    Nota del autor: Este sitio web estará de reformas un tiempo y no habrá publicaciones en más o menos un mes. La experiencia visual será mucho más satisfactoria cuando volvamos a vernos.

    Como es un día especial, hoy te traigo un poema de cuando escribía canciones para guitarra.

    A toda la gente que se ha pasado por aquí, sobre todo a quienes siguien viniendo por este rinconcito.

    Muchas gracias por estar ahí. Nos vemos muy pronto con más historias. Un abrazo fuerte,

    El Pobrecito Escribidor

  • lloraba ella, lloraba él

    lloraba ella, lloraba él

    Nota del autor: Este poema lo firma mi padre, quien escribe infitiamente mejor que yo. Dejo otras colaboraciones suyas por aquí y por aquí. Ojalá que te emocionen casi tanto como a mí.

    un país llamado
    España 1941.
    mujer joven de
    ventitrés años recién
    parida.
    vende por unos pocos
    reales
    la leche de sus senos para
    alimentar
    al hijo de un mal llamado
    “señorito”.

    esa leche le pertenecía a
    su hijo
    el cual lloraba de
    hambre
    en la canasta de mimbre.
    ella lloraba de
    rabia
    también y, mientras,
    el hijo del señorito se
    saciaba
    con el néctar de sus
    senos.

    terminada la toma
    corriendo volvía a su casa y
    calmaba el llanto de su hijo
    con lo poquito que el otro niño
    no se había
    comido.

    de nuevo lloraba ella
    por no poder saciar a su
    hijo.
    de nuevo lloraba él
    por no poder saciar-
    se.

    el llanto los cansaba y los dejaba
    dormidos.

    …oooOOOooo…

    RRS 9/9/23