el borracho de la mesa de al lado sabe moai tai y tiene cuatro o cinco negocios. tiene también un hijo de ocho meses que está cubierto. habla con una mujer que ha escrito un libro y el borracho pide que le vigile la chaqueta de diez euros mientras va al baño.
una paloma indolente me mira mientras escribo mi poema. la pareja de la escritora se ríe del borracho mientras no está. el sol cae a plomo este invierno y quema a las tres de la tarde.
solo una vez tuvo el borracho que pegar a alguien quien pegó a su perro chiuaua que se pasea sin collar y sin correa de un lado al otro de la acera. temo que se acerque y tenga que ser yo el segundo alguien.
pregunta el borracho por el libro. la escritora se lo deja y el borracho pregunta por el precio. 20 euros. pregunta otra vez si se lo regala y la pareja de la escritora cambia de tema.
su hijo está cubierto.
el joven borracho lee que flipas, según sus propias palabras, pero nada se revela en su dicción.
el chiuaua se escapa y va a otra mesa. su dueño habla de Argentina donde estuvo hace un tiempo.
se sienta en la mesa de la pareja. ha pagado dos cervezas y espera que le pagen otras dos.
su hijo de ocho meses está cubierto.
…
entre las flores
el vendedor de flores de la plaza Jacint Verdaguer de Tarragona tiene la sonrisa más alegre del centro de la ciudad y saluda a todos los vecinos pero sobre todo a una vecina.
está enamorado de una profesora que vive en un piso de alquiler muy cerca de su puesto de trabajo. cada mañana, el vendedor de flores, sonriendo con los ojos, la ve pasar y sueña con pasear un día con ella juntos de la mano después de cerrar la tienda por la tarde.
los días del vendedor de flores de la plaza Jacint Verdaguer de Tarragona son bastante monótonos: siempre las mismas flores, el mismo sol, las mismas gentes. tiene tiempo para pensar en sus cosas pero su mente siempre parece callada y serena.
a veces cruza la calle como el rayo dejando el puesto de flores a merced de los vagabundos con quienes suele hablar cuando se aburre.
una vez el vendedor de la sonrisa vio pasar a la profesora con otro profesor. un carámbano de hielo atravesó su corazón y dejó el puesto vacío y se acercó a la pareja corriendo justo cuando ellos se habían sentado en una terraza soleada.
se pudo ver de cerca entonces la sonrisa sin un solo diente del anciano que saludaba a su amor platónico y le regalaba una flor cuyo nombre solo conoce él.
después de mirar a su rival de arriba abajo se marchó sin despedirse dando saltitos hacia su puesto de flores desde donde vigilaba.
cuando la pareja se marchó, cada uno por su lado, se sintió más tranquilo y más sereno.
con su sonrisa vacía y henchido su corazón podía seguir soñando con su ninfa entre las flores.
…
la estatua del ensanche
si paseas por la calle Prat de la Riba a eso de las siete de la tarde verás en el mismo banco delante del estanco con puntualidad inglesa y obstinación alemana al mismo hombre canoso de entre cuarenta y setenta años que tiene en la misma mano siempre una lata de cerveza.
por mucho que cada día pases por delante de él y llegues a percibir su presencia, cuando tú vuelves del trabajo y él vuelve de ninguna parte el hombre anónimo y callado nunca te mirará.
si aprovechas para asomarte dentro de sus ojos verás que su mirada atraviesa el suelo sucio del asfalto y mira a mil yardas bajo tierra con las pupilas como agujas de alfiler. a veces sus labios murmuran palabras ininteligibles, que sólo él escucha.
nunca sabrás cuánto tiempo pasa la estatua callada sentada en el banco porque tú tienes cosas que hacer y él no. nunca te sentarás a su lado para compartir una cerveza caliente del super- mercado DIA.
cuando sean las siete en tu reloj sabrás que en Prat de la Riba calle de Tarragona, cada día más degradada y más romántica, sentado en el banco delante del estanco está ese señor de mirada perdida y palabras calladas sonteniendo el mundo siempre con la misma mano.
el día que ya no esté allí será entonces que se habrá acabado la lata o el mundo.
…oooOOOooo…
Muchas gracias por leer hasta aquí y, si te has quedado con ganas de más, te invito a seguir explorando este sitio. Cada domingo publico una historia nueva.
Me levanto todos los días con lo mismo, olores de tu pelo en lo más hondo del abismo, recuerdos que se funden con la nada, un niño que ha perdido la luz en la mirada.
Y pienso en aquellos días que tuvimos se parecen al cielo, si comparo donde ahora vivo: un cuarto donde nunca brilla la luna, un libro donde hay una foto tuya.
Si tú no estás, si tú no estás se acuesta en mi cama la oscuridad Si tú no estás, si tú no estás no encuentro mi alma ni mi libertad.
Dicen que el tiempo todo lo cura yo les digo que hay heridas que llevan a la locura y en el fondo no lo vivo con tristeza no he perdido lo más bonito, por lo menos no en mi cabeza.
Puede ser que un día salga de esta calle y encuentre otro paisaje diferente al de tu talle pero no, yo no tengo ninguna prisa otra vez estoy escribiendo, soñando con tu sonrisa.
Si tú no estás, si tú no estás se acuesta en mi cama la oscuridad Si tú no estás, si tú no estás no encuentro mi alma ni mi libertad.
Vente a mi lado y quédate conmigo, vente a mi lado y quítame este frío. Siempre serás, seré siempre tu abrigo. Seré mejor si sé que estoy contigo, si en esta vida sé que cuento con tu cariño.
Si tú no estás, si tú no estás se acuesta en mi cama la oscuridad Si tú no estás, si tú no estás no encuentro mi alma ni mi libertad.
Nota del autor: Este sitio web estará de reformas un tiempo y no habrá publicaciones en más o menos un mes. La experiencia visual será mucho más satisfactoria cuando volvamos a vernos.
Como es un día especial, hoy te traigo un poema de cuando escribía canciones para guitarra.
A toda la gente que se ha pasado por aquí, sobre todo a quienes siguien viniendo por este rinconcito.
Muchas gracias por estar ahí. Nos vemos muy pronto con más historias. Un abrazo fuerte,
siempre hago la compra en el mismo Mercadona, el que está en el barrio más deprimido de Tarragona, frente a la comisaría cruzando la carretera nacional. me gusta ir hasta allí porque siempre hay aparcamiento y sobra la fruta (creo que lo vecinos no suelen comprar piña fresca, fresas, mandarinas, sandía y siempre queda de todo). yo iba pensando en cavilaciones literarias: cómo enfocar la próxima historia de mi blog, qué poemas podría encontrar por el camino, si vale la pena leer a Harold Bloom o a Vila- Matas. ya estaba metiendo la fruta y la verdura en el maletero de utilitario
cuando
perdone, puede ayudarme con algo para comer.
era una mujer de entre 35 y 65 años, sin dientes, con el pelo largo castaño oscuro sin una sola cana, enjuta, con la mirada mitológica del hambriento, esperaba mi respuesta.
NO.
me gustaría verte viviendo en la calle.
seguí, acobardado, metiendo las bolsas en el coche como si nada pero sin poder pensar ya en la Literatura si no en decirle a la vagabunda que me había asustado, que quería ayudarla, que tengo unos cuantos poemas sobre personas como ella porque, de algún modo, las admiro.
volvió a pasar por delante de mí mas- cullando un hijodeputacabróndemierda airado, entre dientes, mientras sus ojos hundidos me miraban pasmado junto al maletero abierto y repleto de víveres.
lo dejé estar, me subí al vehículo, y me fui hacia mi casa.
al dar la vuelta al parquin buscando la salida, la vi con un bote de batido de chocolate y una lata de aceitunas que le estaba dando una señora.
siempre quedará en el mundo algún alma caritativa.
arquitectura razonable
por suerte o por desgracia el edificio de la vida no puede sustentarse solamente sobre el pilar del Amor. porque cuando por alguna circunstancia, ajena a nuestra voluntad, el pilar se nos quiebra todo el edificio de la vida se derrumba sobre nosotros.
hay que pensar en otros elementos arquitectónicos como el trabajo, la salud, el dinero, la familia. pero un edificio que se sustenta solo por estas paredes maestras, sin el pilar del Amor en el medio, resulta algunas noches un lugar peligroso.
una vida donde, por suerte o por desgracia no es posible vivir.
justicia poética
veo a muchos escritorzuelos y escritorzuelas de primer nivel, según ellos, vivos y vivas pero también los hay muertos, y muertas, que tuvieron suerte para colocar sus cuatro poemas y sus dos novelas en el mundillo literario. ellos y ellas parecen o dijeron estar aburridos de la vida a pesar de haber viajado a París, Nueva York, Nueva Delhi, de haber compartido el tiempo y la cama con personas más maravillosas que ellos y ellas. sienten su arte mal remunerado y por eso poco valorado.
cuando encuentro, sin quererlo, a alguno o alguna de ellos o ellas en una foto o en un vídeo en RRSS- casi nunca en el texto- me invade la desesperanza y le pregunto a Dios o Diosa por qué les dio el regalo de la oportunidad a quienes desprecian el regalo de la vida. supongo que es un misterio teológico que no se resolverá hoy y que sólo encontrará justicia poética en el tiempo, que todo lo olvida, y en mi desprecio minúsculo por su, según la crítica, fundamental labor literaria.
solíamos venir a este bar cuando se podía fumar dentro. todo sigue siendo de color verde como dentro de una botella de JB. hoy ha llovido y es mala hora. la gente está en otra parte y estoy yo solo con mi sombra y la tuya. también dejé el tabaco y de recordarte tanto. la casualidad me trajo hasta esta mesa donde solíamos hablar. ponen canciones de ahora como hacían entonces. el camarero de antes tiene más canas y está más gordo. nos tenía vistos cuando pasábamos las tardes con un café con leche. ya no se acuerda de nosotros porque hemos cambiado demasiado. tu sombra y la mía y yo.
2.
gasolinera
Tarragona huele a gasolinera. por eso me gusta tanto el olor a gasolina. las chimeneas escupen al cielo y crecen edificios demasiado altos junto a las ruinas de la Tabacalera. me gustan las vías del tren junto al mar como una cicatriz en la cara de una mujer hermosa.
una vez a la salida de El Cau una chica me dijo que prefería drogarse antes que hacer el amor. acabamos en el Loreto cuando se le teminó la cocaína.
sus piedras milenarias me han visto pasar ebrio, feliz, derrotado, invicto. orinó el vagabundo en la esquina donde apuñalaron a un romano anónimo. pasean parejas por La Rambla hasta el Balcón y los viejos ocupan los mejores bancos al sol.
en sus barrios periféricos abundan los kebabs, los semáforos y los bares donde acudo religosamente.
la Semana Santa se vive y también el Carnaval. en verano se ven guiris despistados cuando extravian Salou o Barcelona.
nadie suele recalar en esta ciudad pequeña a orillas de un mar infestado de mercantes cercada por un río seco donde sólo subsisten violentos cangrejos americanos.
con su barrio del puerto con sus lobos de bar como nuestro abuelo. con sus barcos pesqueros y su agua aceitosa. con su faro al fondo como un espejismo.
este es un lugar secreto del mundanal mundo, paraíso infernal del ecologismo.
por eso y más, viajero, si con el corazón sabes mirar, y reír por la herida, tu alma sabrá repostar en Tarragona.
3.
dicen es plural
dicen que es imposible escribir siendo feliz y por eso yo nunca sonrío.
dicen que no pueden nacer poetas en este tiempo y por eso yo escribo en prosa.
dicen que la anáfora es un recurso demasiado fácil y por eso yo soy complicado.
dicen tantas cosas y yo les diría a ellos de todo,
pero entonces también estaría en el dicen y tampoco haría nada.
era uno de esos días calientes y sofocantes en Hollywood Park entre la muchedumbre, la sofocante, ruda, tonta muchedumbre.
gané la última carrera y me quedé para cobrar y cuando me metí en el coche había un gran atasco en el intento de salir de allí.
así que me quité los zapatos, me quedé sentado y esperé, encendí la radio, sintonicé algo de música clásica, encontré una pinta de escocés en la guantera, la abrí, y le di un tiento.
voy a dejarlos salir a todos, pensé, después me iré.
encontré ¾ de un puro, lo encendí, le di otro tiento al escocés.
escuchaba la música, fumaba, bebía el escocés mientras miraba a esos perdedores irse.
había incluso un pequeño partido de mierda jugándose unas 100 yardas al este.
luego se terminó.
decidí acabarme la pinta.
lo hice, luego tumbé el asiento.
no sé cuánto tiempo dormí pero cuando me desperté estaba oscuro y el solar del aparcamiento estaba vacío.
decidí no ponerme los zapatos, encendí el coche y conduje fuera de allí…
cuando llegué a casa el teléfono estaba sonando.
mientras ponía la llave en la puerta y abría, el teléfono continuaba sonando.
entré, descolgué el teléfono.
“diga”
“hijo de puta, dónde has estado”
“en el hipódromo”
“¿en el hipódromo? ¡son las 12.30 am! ¡te he estado llamando desde las 7 pm!”
“acabo de llegar del hipódromo.”
“¿estás con otra mujer?”
“no.”
“no te creo!” colgó.
fui a la nevera, agarré una cerveza, fui al baño, dejé que el agua corriera en la bañera.
el teléfono sonó de nuevo.
salí de la bañera con mi cerveza y chorreando llegué donde el teléfono, y lo descolgué.
“diga”
“¡maldito hijo de puta, todavía no te creo!”
colgó.
volví a la bañera con mi cerveza, dejando un rastro de agua.
mientras me metía dentro de la bañera el teléfono sonó de nuevo.
dejé que sonara, contando, los timbrazos: 1,2,3,4,5,6,7,8,9, 10,11,12,13,14,15, 16…
colgó.
luego, quizá, 3 o 4 minutos pasaron.
el teléfono sonó de nuevo.
y conté los timbrazos: 1,2,3,4,5,6,7,8, 9…
después se paró.
en ese momento me acordé de que me había dejado los zapatos en el coche. no importaría, excepto porque solo tenía ese par.
maldita la hora, sin embargo, en que alguien quisiera robarme ese coche.
salí de la bañera a por otra cerveza, dejando otro rastro detrás de mí.
fue el final de un largo largo día.
aire y luz y tiempo y espacio
“-sabes, antes tenía familia, un trabajo, algo siempre se interponía en el camino pero ahora he vendido mi casa, he encontrado este sitio, este amplio estudio, deberías ver el espacio y la luz. por primera vez en mi vida voy a tener el lugar y el tiempo para crear.”
no cariño, si vas a crear vas a hacerlo aunque trabajes 16 horas al día en una mina de carbón o vas a crear en una habitación minúscula con 3 niños mientras estás en paro, vas a crear con una parte de tu mente o de tu cuerpo jodida, vas a crear estando ciego tullido demente, vas a crear con un gato subiéndote por la espalda mientras la ciudad entera tiembla por un terremoto, bombardeo, riada e incendio.
cariño, aire y luz y tiempo y espacio no tienen nada que ver con esto y no crean nada salvo quizás una vida más larga para encontrar nuevas excusas.
el águila del corazón
¿sobre qué estarían escribiendo en unos 2,000 años desde hoy si ellos estuvieran aquí?
ahora bebo cabernet Sauvignon mientras escucho a Bach: es lo más curioso: esta continua muerte esta continua vida.
mientras miro a esta mano que sostiene un cigarrillo me siento como si hubiera estado aquí desde siempre.
ahora tropas y bayonetas saquean la ciudad baja. mi perro, Tony; sonríe para mí.
está bien sentirse bien sin ninguna razón; o con una limitada capacidad para escoger bueno; o con un pequeño amor, para no ceder ante el odio. fe, hermano, no en los dioses sino en ti mismo: no preguntes, habla.
yo te digo una buena música espera en las sombras del infierno.
se acerca el siglo 21
era la fiesta de fin de año en mi casa creo. yo estaba de pie con una bebida cuando ese chico flaco se me acercó estaba algo borracho dijo
“Hank, conocí a una mujer que dijo que estuvo casada contigo durante 2 años.”
“¿de verdad? ¿cuál era su nombre?”
“Lola Edwards.”
“no sé de quién hablas.”
“anda, venga, hombre, dijo él…”
“no la conozco, cariño…”
de hecho no sabía quién era él…
terminé mi copa fui a la cocina a servirme otra.
miré alrededor sí, estaba en mi casa reconocía la cocina.
otro
feliz año nuevo
Jesús.
salí de allí para aguantar a la gente.
para partirse de risa
venga, vamos a verle, este viejo es para partirse de risa, tiene 50 años, se sienta en calzoncillos y camiseta interior bebiendo vino de su astillada y blanca copa. se sienta con las cortinas bajadas y nunca ha tenido televisión. si sale un rato es para comprar más vino o al hipódromo con su bebé azul ’58 Comet.
si vas por allí verás que siempre está turbado, una mujer se ha ido para siempre y él finge llevarlo con chulería pero esa pequeña comisura de sus ojos está llena de dolor.
derrama los vasos por doquier, se dedica a tragar esa basura cuello abajo y luego a veces se levanta y vomita. es un gran tipo. puedes oírle desde varias manzanas. después aparece y se sirve otra copa. sigue y sigue bebiendo y entonces de vez en cuando dice algo loco como, “cualquier cosa que 3 perros puedan hacer, 4 perros lo harán mejor” y otras por el estilo. o revienta el vaso de cristal o la botella contra la pared.
ha trabajado como celador en un hospital durante 15 años luego lo dejó. no duerme por las noches.
para ser un tipo tan feo no entiendo cómo consigue a todas esas mujeres. encima es celoso. atrévete a mirar a una de sus mujeres y te machacará.
suele emborracharse y cuenta locas historias y canta. y ¿sabes qué? escribe poesía
venga, ven a verlo, este viejo es para partirse de risa.
hola, Hamsun
después de dos botellas y media que no han conseguido endurecer mi triste corazón
camino en esta ebria oscuridad hacia mi habitación pensando en Hamsun quien se comió su propia carne para ganar tiempo para escribir
arrastro hacia la otra habitación un hombre viejo
pez abisal de la noche nada hacia arriba a los lados abajo.
la muerte se fuma mis cigarros
sabes: estoy borracho otra vez aquí escuchando a Tchaikovsky en la radio. Jesús, ya lo escuchaba 47 años atrás cuando era un escritor muerto de hambre y aquí está otra vez y ahora que soy un éxito menor como escritor la muerte anda arriba y abajo en este cuarto fumándose mis cigarros tomando sorbos de mi vino mientras Tchaik está trabajándose la Pathétique, ha sido un buen trecho y cualquiera suerte que he tenido fue porque tiré los dados bien: morí de hambre por mi arte, morí por conseguir 5 malditos minutos, 5 horas, 5 días- sólo quería apuntar la palabra; la fama, el dinero, no importaban: yo quería la palabra escrita y ellos me querían en la fresadora, en fábricas con cadena de montaje ellos querían que fuera reponedor en una tienda.
bueno, dice la muerte, mientras camina, te voy a llevar conmigo igual no importa lo que hayas sido: escritor, taxista, chuloputas, carnicero, piloto, te voy a llevar conmigo…
okey, cariño, le digo.
bebemos juntos ahora mientras la una am se desliza hasta las 2 am y sólo ella sabe el momento, pero funcionó el truco otra vez: conseguí mis 5 malditos minutos y mucho más.
el infierno es una puerta cerrada
incluso cuando me moría de hambre las cartas de rechazo casi nunca me molestaban: pensaba solamente que los editores eran verdaderamente estúpidos y simplemente continuaba y escribía más y más. incluso consideraba los rechazos como acción; era peor era el buzón vacío.
si he tenido una debilidad o un sueño es solo querer ver uno de esos editores que me rechazaron, para ver la cara de él o de ella, la manera como se visten, el modo como andan cruzando la habitación, el sonido de su voz, como miran a los ojos… solo un vistazo a uno de ellos-
sabes, cuando todo lo que ves es una hoja de papel diciéndote que tú no eres tan bueno, entonces hay una tendencia a pensar que los editores son más parecidos a divinidades de lo que son.
el infierno es una puerta cerrada cuando te estás muriendo de hambre por tu bendito- maldito arte pero a veces sientes que casi puedes echar un vistazo a través de la cerradura.
joven o viejo, bueno o malo, creo que nada muere tan lento y tan duro como un escritor.
una persiana bajada
lo que me gusta de ti me dijo ella es que eres un bruto- mírate sentado ahí con una cerveza en la mano y un cigarro en la boca y mira el pelo sucio de tu barriga saliéndose de debajo de la camiseta. te has quitado los zapatos y tienes un agujero en tu calcetín derecho por donde se te sale el dedo gordo. no te has afeitado en 4 o 5 días. tus dientes están amarillos y tus cejas caen torcidas y tienes suficientes cicatrices para espantar a cualquiera. siempre hay mugre en tu bañera tu teléfono está cubierto de grasa y la mitad de la mierda en tu nevera está podrida. nunca lavas el coche. tienes los periódicos de hace una semana por el suelo. lees revistas sucias y ni siquiera tienes televisión pero bien que haces pedidos a la tienda de licores y das buenas propinas. y lo mejor de todo no obligas a una mujer a meterse en la cama contigo. de hecho pareces poco interesado y cuando te hablo tú no dices nada solamente miras alrededor de la habitación o te rascas el cuello como si no me escucharas. tienes una vieja toalla mojada en el fregadero y una foto de Mussolini en la pared y nunca te quejas de nada y nunca haces preguntas y te he conocido por 6 meses pero no tengo idea de quién eres. tú eres como una persiana bajada pero es lo que me gusta de ti: tu crudeza: una mujer puede salir de tu vida y olvidarte muy rápido. una mujer no puede ir a otro sitio que ARRIBA después de dejarte, cariño. debes de ser lo mejor que nunca le haya pasado a una chica que está entre un tipo y el siguiente y no tiene adónde ir por el momento. este puto escocés es fantástico. vamos a jugar al las palabras cruzadas.
En L.A City College había dos tipos duros, yo y Jed Anderson. Anderson era uno de los mejores corredores en la historia de la escuela, un fuera de serie cada vez que jugaba al fútbol. yo era bastante duro también pero veía los deportes como un juego para blandos. yo creía que era más interesante desafiar a aquellos que intentaban enseñarnos algo.
igualmente, Jed y yo éramos las luces más brillantes en el campus, él corría sus 60, 70 y 80 yardas en los partidos de la tarde y durante la mañana encorvado en mi asiento yo me inventaba lo que no sabía y lo que sabía era tan malo que los profesores tenían que bailarme el agua.
y un gran día Jed y yo nos encontramos. fue en un pequeño bar con tocadiscos al lado del campus y él estaba sentado con sus colegas y yo estaba con los míos.
“venga, venga, ve y dile algo” mis amigos decían. yo dije, “que le jodan a ese marica de gimnasio. Yo estoy con Nietzsche, ¡que sea él el que venga aquí!”
al final Jed se levantó a por un paquete de tabaco de la máquina y uno de mis colegas dijo: “¿es que tienes miedo de ese tío?”
me levanté y fui detrás de Jed mientras él se agachaba en la máquina a por su tabaco.
“hola, Jed,” dije yo.
se giró: “hola, Hank.”
entonces se llevó la mano al bolsillo trasero, sacó una pinta de güisqui, la pasó hacia mí.
le di un trago rápido, y se la devolví.
“Jed, dónde vas a ir después del instituto”
“voy a jugar para Notre Dame.”
entonces se volvió a su mesa y yo volví a la mía.
“qué te ha dicho, qué te ha dicho”
“no mucho”
al final, Jed nunca consiguió ir a Notre Dame y yo nunca conseguí ir a ninguna parte tampoco- los años nos barrieron pero hubo otros tipos duros que siguieron llegando, incluido uno que se convirtió en un famoso columnista deportivo y yo tuve que mirar su foto por décadas en el periódico mientras habitaba aquellas habitaciones baratas y aquellas cucarachas y aquellas sofocantes deprimentes noches.
pero todavía estaba orgulloso de ese momento aquel día cuando Jed me pasó esa pinta y me bebí un tercio de ella con todos los compañeros mirando. joder, ninguno hubiera imaginado tal como éramos que nosotros dos pudiéramos perder pero perdimos.
Y me llevó 3 o 4 décadas avanzar solo un poco. y Jed, si estás todavía ahí esta noche, (olvidé decírtelo entonces) aquí va un gracias por ese trago.
Mi colega alemán
esta noche estoy bebiendo Singha licor de malta de Tailandia y escuchando a Wagner.
no puedo creer que él no esté en la otra habitación o al torcer la esquina o vivo en alguna parte esta noche.
y lo está por supuesto mientras me lleva la música de él.
y pequeños escalofríos recorren mis dos brazos.
Luego la calma
él está aquí
ahora.
Feliz cumpleaños
El teléfono
Te traerá gente con su ring-ring, gente que no sabe qué hacer con su tiempo y ellos se morirán de ganas de infectarte con lo suyo desde la distancia (aunque ellos preferirían estar en la misma habitación para proyectar mejor su nulidad sobre ti).
El teléfono es para emergencias solamente.
esa gente no son emergencias, son calamidades.
nunca me gustó el ring-ring del teléfono.
“hola,” contestaré en guardia.
“soy Dwight.”
ya puedes sentir su imbécil deseo de invasión. ellos son la gente-pulga que salta sobre la mente.
“sí, qué pasa”
“bueno, estoy en la ciudad esta noche y he pensado…”
“escucha, Dwight, estoy liado, no puedo…”
“bueno, quizás en otra ocasión”
“quizá no…”
a cada uno le son dadas unas pocas noches y cada noche desperdiciada es una violación asquerosa contra el curso natural de tu única vida; además, ellos te dejan un regusto que a menudo dura dos o tres días dependiendo del visitante.
El teléfono es para emergencias solamente.
He necesitado décadas pero al final he descubierto cómo decir “no.”
ahora tú no te preocupes por ellos, por favor: simplemente marcarán otro número.
podría ser el tuyo.
“hola,” tú dirás.
Y ellos dirán, “soy Dwight.”
y entonces tú serás esa amable y comprensiva alma.
suplicando
como muchos de vosotros, he tenido muchos trabajos donde me sentido tan abatido como si mis tripas hubieran sido tiradas por el suelo. he conocido alguna buena gente a lo largo del camino y también a la otra clase de gente. aunque cuando pienso en todos aquellos con los que he trabajado- incluso a pesar de las décadas que han pasado- Karl me viene a la cabeza el primero.
me acuerdo bien de Karl: nuestro trabajo requería que ambos lleváramos un delantal atado por detrás y alrededor del cuello con una guita.
yo era el subalterno de Karl. “tenemos un buen curro,” él me decía.
Cada día mientras uno a uno nuestros supervisores llegaban Karl inclinaba levemente la cadera, sonreía, y asintiendo saludaba a cada uno: “buenos días doctor Stein,” o, “buenos días, señor Day” o señora Knight o si la chica era soltera “buenos días, Lilly” o Betty o Fran.
yo nunca hablaba.
Karl parecía molesto por eso y un día me llevó a parte: “oye, dónde cojones vas a encontrar dos horas para almorzar como tenemos nosotros”
“en ningún sitio, supongo…”
“bueno, okey, mira, para tipos como tú y yo, esto es lo mejor que podemos tener, esto es todo lo que hay.”
yo escuchaba.
“así que mira, es duro aguantarlos al principio, no ha sido fácil para mí tampoco pero después de un tiempo me di cuenta de que no importaba. simplemente hice un caparazón. ahora tengo mi caparazón, lo pillas.”
lo miré y era cierto que parecía como si tuviera caparazón, había algo enmascarado en su cara y sus ojos estaban vacíos, inexpresivos e inalterados; era como una concha erosionada y golpeada.
Algunas semanas pasaron. nada había cambiado: Karl se inclinaba y se arrastraba y sonreía impertérrito, perfectamente en su papel. que nosotros éramos prescindibles, quizás nunca se le ocurrió o que dioses más grandes quizás nos estaban mirando.
yo hacía mi trabajo.
entonces, un día, Karl me llevó a parte otra vez.
“escucha, el doctor Morely me habló de ti.”
“ah, sí.”
“me preguntó qué es lo que te pasa.”
“qué fue lo que le dijiste”
“le dije que eres joven.”
“gracias.”
después de recibir mi primer cheque, lo dejé.
pero
todavía tengo que, de vez en cuando, conformarme con otro trabajo similar y ver a los nuevos Karl. al final los perdoné a todos pero no a mí mismo:
ser prescindible a veces hace a un hombre extraño casi incontratable casi siempre detestable- inservible para la libre empresa.
el mejor actor de nuestros tiempos
se está poniendo más y más gordo, casi calvo tiene un mechón de pelo por detrás el cual tuerce y recoge con una goma elástica.
tiene una casa en las colinas y tiene otra casa en las islas y unas pocas personas lo visitan. algunos lo consideran el mejor actor de nuestros tiempos.
tiene unos pocos amigos, muy pocos. con ellos, su pasatiempo favorito es comer.
en contadas ocasiones le contactan por teléfono normalmente por una oferta para actuar en una excepcional (le dicen) película de cine.
él contesta con una voz muy suave:
“oh, no, yo no quiero hacer más películas…”
“podemos mandarte el guion”
“vale…”
entonces no se sabe de él de nuevo.
normalmente, lo que él y sus pocos amigos hacen después de comer (si la noche es fría) es tomar unas copas y ver los rollos de sus películas arder en la hoguera.
o después de comer (en las noches cálidas) después de unas copas llevan los rollos fríos fuera para descongelarlos. él reparte algunos entre sus amigos coge otros entonces juntos desde la barandilla los lanzan como platillos volantes lejos en el espacioso cañón abajo.
después todos ellos van adentro sabiendo instintivamente que esas películas eran malas. (al menos, él lo siente y ellos lo aceptan.)
hay un gran mundo real ahí fuera: bien-tramado, auto- suficiente y difícilmente dependiente de las variables.
se tiene todo el tiempo para comer beber y esperar la muerte como cualquier persona.
días como cuchillas, noches rodeado ratas
cuando era muy joven dividía una igual cantidad de tiempo entre los bares y las bibliotecas; cómo conseguía proveerme de mis otras necesidades ordinarias es un misterio; bueno, simplemente no me preocupaba demasiado de eso- si tenía un libro o un trago entonces no pensaba demasiado en otras cosas -los locos crean su propio paraíso.
en los bares, me creía un tipo duro, rompía cosas, peleaba con otros hombres, etc.
en las bibliotecas era otra cosa: era callado, iba de una sala a la otra, no solía leer los libros enteros sino partes de ellos: medicina, geología, matemáticas, historia, otras cosas me ponían triste. con a la música yo estaba más interesado en las composiciones y en las vidas de los compositores más que en aspectos técnicos…
no obstante, fue con los filósofos con quienes me sentí hermanado: Schopenhauer y Nietzsche, incluso el viejo y duro de roer Kant; me parecía que Santayana, quien era muy popular en aquel tiempo, era blando y aburrido; con Hegel tenías que trabajar de verdad, especialmente con resaca; hubo muchos otros que leí y a quienes he olvidado, quizás mejor así, pero me acuerdo de un tipo que escribió un libro entero en el que demostraba que la luna no estaba allí y lo hacía tan bien que al final pensabas, este tipo está absolutamente en lo cierto, la luna no está allí.
cómo demonios iba un hombre joven a dignarse a trabajar en una jornada de 8 horas cuando la luna ni siquiera estaba allí, qué más estaría faltando,
y nunca me gustó la literatura tanto como los críticos literarios; eran realmente unos capullos, aquellos tipos; usaban un lenguaje refinado, bonito a su manera, para llamar a otros críticos, otros escritores, escoria. me levantaban el ánimo.
Pero fueron los filósofos los que satisficieron esa necesidad que acechaba en algún lugar de mi confusa calavera: yo vadeaba sus excesos y su congestionado vocabulario ellos sin embargo a menudo neblinosos aparecían de la nada con sus llameantes juegos de palabras que resultaban ser absolutamente ciertos o condenadamente cercanos a la verdad absoluta, y esa certidumbre era lo que yo buscaba en mi vida diaria, la cual se parecía más a una caja de cartón.
qué buenos compañeros fueron aquellos perros viejos, con ellos atravesé días como cuchillas y noches rodeado de ratas; y mujeres de negocios como trabajadoras del infierno.
mis hermanos, los filósofos, me hablaban como no lo hacía nadie en las calles o en ningún otro lugar; ellos llenaban ese inmenso vacío. qué buenos chicos, ah, qué buenos chicos.
sí, las bibliotecas ayudaron; en mi otro templo, los bares, era otra cosa, más simple, la lengua y las formas eran diferentes…
días en la biblioteca, noches en el bar. las noches eran todas parecidas, hay algún tipo sentado cerca, quizá no un mal tío, pero para mí él no brilla de la forma adecuada, hay una repugnante falta de vida en él -pienso en mi padre, en los profesores, en las caras de las monedas o los billetes, en los sueños con asesinos con los ojos en blanco; bueno, de alguna forma ese tío y yo intercambiamos cruzamos miradas, la furia empieza a crecer lentamente, fuego y agua; la tensión se construye, un ladrillo sobre otro ladrillo, esperando el golpe; nuestras manos se abren y se cierran, bebemos, ahora, finalmente con un propósito:
su cara se gira hacia mí: “hay algún problema, amigo”
“sí. tú.”
“habrá que hacer algo al respecto”
“ciertamente.”
acabamos nuestras copas, nos levantamos, vamos a la parte de atrás del bar, fuera en el callejón; nos miramos, cara a cara.
le digo, “no hay nada más que espacio entre nosotros dos. te importaría cerrar ese espacio.”
él corre hacia mí y de algún modo eso es una parte de la parte de la parte.
sé amable
siempre nos piden que intentemos entender el punto de vista de los demás no importa cómo sea de obsoleto tonto u odioso.
a uno le piden observar su error total su malgastada vida con amabilidad, especialmente si se es mayor.
aunque la edad es el total de nuestras acciones. ellos han envejecido mal porque han vivido desenfocados, han renunciado a ver.
¿acaso no es su culpa?
¿de quién es la culpa? ¿mía?
me piden que les esconda mi punto de vista por miedo a su miedo.
envejecer no es un crimen.
la vergüenza es haber malgastado la vida deliberadamente.
entre demasiadas vidas malgastadas deliberadamente
estoy.
El hombre de los ojos bellos
Cuando éramos niños había una casa extraña donde todas las persianas estaban siempre subidas y nunca habíamos oído voces allí y el jardín estaba lleno de bambú y nos gustaba jugar en el bambú fingiendo que éramos Tarzán (aunque no había ninguna Jane). y había un estanque uno grande lleno de las carpas más gordas que hayas visto nunca y estaban domesticadas. venían a la superficie del agua y comían trozos de pan de nuestras manos.
Nuestros padres nos habían dicho: “nunca os acerquéis a esa casa.” así que, por supuesto, allí estábamos.
Nos preguntábamos si alguien vivía allí. las semanas pasaron y nunca vimos a nadie.
Pero un día escuchamos una voz desde dentro “TÚ MALDITA JODIDA PUTA!”
Era la voz de un hombre.
Luego la puerta principal de la casa se abrió de golpe y el hombre salió afuera.
Aguantaba un vaso de güisqui con la mano derecha. tendría unos 30. tenía un puro en su boca, necesitaba un afeitado. su pelo era salvaje y sin peinar y estaba desnudo sin calzoncillos ni pantalones. pero sus ojos eran brillantes. centelleaban con un resplandor y él dijo: “hey, pequeños hombres, estáis pasando un buen rato, espero.”
Nos fuimos, volvimos hacia el jardín de mis padres y pensamos sobre ello.
Nuestros padres, decidimos, querían que nos mantuviéramos lejos de allí porque ellos no querían que viésemos un hombre como aquel, un hombre fuerte y natural con los ojos bellos.
Nuestros padres estaban avergonzados de que ellos no fueran como ese hombre, por eso ellos querían que nos mantuviésemos alejados.
Pero nosotros volvimos a esa casa donde el bambú y la carpa domesticada. volvimos muchas veces durante muchas semanas pero nunca más vimos u oímos al hombre otra vez.
Las persianas estaban bajadas como siempre y había silencio.
Entonces un día mientras volvíamos de la escuela miramos hacia la casa.
Había ardido completamente, no había quedado nada, sólo los ardientes torcidos, negros cimientos y nos acercamos donde el estanque y no había agua dentro y la gorda carpa naranja estaba muerta allí, secándose.
Volvimos al jardín de mis padres y hablamos sobre ello y decidimos que nuestros padres habían quemado la casa del hombre, los habían matado habían matado la carpa porque era demasiado bonita, incluso el bosque de bambú había ardido.
Ellos estaban asustados del hombre con los ojos bellos.
Y nos temíamos entonces que durante toda nuestra vida cosas como esa iban a pasar, que nadie quería que alguien fuera fuerte y bello como él, que los otros nunca lo permitirían, y que mucha gente tendría que morir.