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  • Tres poemas para ti

    Tres poemas para ti

    su hijo está cubierto

    el borracho de la mesa de al lado
    sabe moai tai y tiene cuatro o
    cinco negocios. tiene también un hijo
    de ocho meses que está
    cubierto.
    habla con una mujer que ha
    escrito un libro y el borracho
    pide que le vigile la chaqueta de
    diez euros mientras va al baño.

    una paloma indolente me
    mira mientras escribo mi poema.
    la pareja de la escritora se ríe
    del borracho mientras no está.
    el sol cae a plomo este invierno y
    quema a las tres de la tarde.

    solo una vez tuvo el borracho
    que pegar a alguien quien pegó
    a su perro chiuaua que se pasea
    sin collar y sin correa de un lado
    al otro de la acera. temo que se acerque
    y tenga que ser yo el segundo
    alguien.

    pregunta el borracho por el libro.
    la escritora se lo deja y el borracho
    pregunta por el precio. 20 euros.
    pregunta otra vez si se lo regala
    y la pareja de la escritora cambia de
    tema.

    su hijo está cubierto.

    el joven borracho lee que
    flipas, según sus propias palabras,
    pero nada se revela en su dicción.

    el chiuaua se escapa y va a
    otra mesa. su dueño habla de
    Argentina donde estuvo hace
    un tiempo.

    se sienta en la mesa de la pareja.
    ha pagado dos cervezas
    y espera que le pagen otras
    dos.

    su hijo de ocho meses está
    cubierto.

    …

    entre las flores

    el vendedor de flores de la plaza
    Jacint Verdaguer de
    Tarragona
    tiene la sonrisa más alegre del
    centro de la ciudad y saluda
    a todos los vecinos pero
    sobre todo a una vecina.

    está enamorado de una profesora
    que vive en un piso de alquiler
    muy cerca de su puesto de trabajo.
    cada mañana, el vendedor de flores,
    sonriendo con los ojos, la ve pasar y
    sueña con pasear un día con ella
    juntos de la mano después de
    cerrar la tienda por la tarde.

    los días del vendedor de flores de la plaza
    Jacint Verdaguer de
    Tarragona son bastante monótonos:
    siempre las mismas flores, el mismo sol,
    las mismas gentes.
    tiene tiempo para pensar en sus cosas
    pero su mente siempre parece callada
    y serena.

    a veces cruza la calle como el rayo
    dejando el puesto de flores
    a merced de los vagabundos
    con quienes suele hablar cuando
    se aburre.

    una vez el vendedor de la
    sonrisa
    vio pasar a la profesora con otro
    profesor.
    un carámbano de hielo atravesó
    su corazón y dejó
    el puesto vacío
    y
    se acercó a la pareja
    corriendo
    justo cuando ellos se habían
    sentado en una terraza
    soleada.

    se pudo ver de cerca entonces la sonrisa
    sin un solo
    diente
    del anciano
    que saludaba a su amor platónico y le
    regalaba una flor cuyo nombre solo conoce
    él.

    después de mirar a su rival de arriba
    abajo
    se marchó sin despedirse dando
    saltitos
    hacia su puesto de flores desde donde
    vigilaba.

    cuando la pareja
    se marchó, cada uno por su
    lado,
    se sintió más tranquilo y más
    sereno.

    con su sonrisa vacía y henchido su
    corazón
    podía seguir soñando con su ninfa
    entre las
    flores.

    …

    la estatua del ensanche

    si paseas por la calle Prat de la Riba
    a eso de las siete de la
    tarde
    verás en el mismo banco delante del
    estanco
    con puntualidad inglesa y obstinación
    alemana
    al mismo hombre canoso de entre
    cuarenta y setenta años que tiene
    en la misma mano siempre
    una lata de
    cerveza.

    por mucho que cada día pases por delante
    de él y llegues a percibir su presencia,
    cuando tú vuelves del trabajo y él vuelve de
    ninguna parte
    el hombre anónimo y callado nunca te
    mirará.

    si aprovechas para asomarte dentro de sus ojos
    verás que su mirada atraviesa el suelo
    sucio del asfalto y mira a mil yardas bajo
    tierra con las pupilas como agujas de
    alfiler. a veces sus labios murmuran
    palabras ininteligibles, que sólo él
    escucha.

    nunca sabrás cuánto tiempo pasa
    la estatua callada sentada en el banco
    porque
    tú tienes cosas que hacer y él no.
    nunca te sentarás a su lado para
    compartir una
    cerveza caliente del super-
    mercado DIA.

    cuando sean las siete en tu reloj
    sabrás que en Prat de la Riba
    calle de Tarragona,
    cada día más degradada
    y más romántica,
    sentado en el banco delante del
    estanco
    está ese señor de mirada perdida
    y palabras calladas sonteniendo
    el mundo siempre con la misma
    mano.

    el día que ya no esté allí
    será
    entonces
    que
    se habrá
    acabado
    la lata o el
    mundo.

    …oooOOOooo…

    Muchas gracias por leer hasta aquí y, si te has quedado con ganas de más, te invito a seguir explorando este sitio. Cada domingo publico una historia nueva.

    Un abrazo

    Ricardo R. B.

  • si tú no estás

    si tú no estás

    Me levanto todos los días con lo mismo,
    olores de tu pelo en lo más hondo del abismo,
    recuerdos que se funden con la nada,
    un niño que ha perdido la luz en la mirada.

    Y pienso en aquellos días que tuvimos
    se parecen al cielo, si comparo donde ahora vivo:
    un cuarto donde nunca brilla la luna,
    un libro donde hay una foto tuya.

    Si tú no estás, si tú no estás
    se acuesta en mi cama la oscuridad
    Si tú no estás, si tú no estás

    no encuentro mi alma ni mi libertad.

    Dicen que el tiempo todo lo cura
    yo les digo que hay heridas que llevan a la locura
    y en el fondo no lo vivo con tristeza
    no he perdido lo más bonito, por lo menos no en mi cabeza.

    Puede ser que un día salga de esta calle
    y encuentre otro paisaje diferente al de tu talle
    pero no, yo no tengo ninguna prisa
    otra vez estoy escribiendo, soñando con tu sonrisa.

    Si tú no estás, si tú no estás
    se acuesta en mi cama la oscuridad
    Si tú no estás, si tú no estás
    no encuentro mi alma ni mi libertad.

    Vente a mi lado y quédate conmigo,
    vente a mi lado y quítame este frío.
    Siempre serás, seré siempre tu abrigo.
    Seré mejor si sé que estoy contigo,
    si en esta vida sé que cuento
    con tu cariño.

    Si tú no estás, si tú no estás
    se acuesta en mi cama la oscuridad
    Si tú no estás, si tú no estás
    no encuentro mi alma ni mi libertad.

    Nota del autor: Este sitio web estará de reformas un tiempo y no habrá publicaciones en más o menos un mes. La experiencia visual será mucho más satisfactoria cuando volvamos a vernos.

    Como es un día especial, hoy te traigo un poema de cuando escribía canciones para guitarra.

    A toda la gente que se ha pasado por aquí, sobre todo a quienes siguien viniendo por este rinconcito.

    Muchas gracias por estar ahí. Nos vemos muy pronto con más historias. Un abrazo fuerte,

    El Pobrecito Escribidor

  • tres poemas cada ocho horas

    tres poemas cada ocho horas

    alma caritativa

    siempre hago la compra en el mismo
    Mercadona, el que está en el barrio más
    deprimido de Tarragona, frente a la
    comisaría cruzando la carretera nacional.
    me gusta ir hasta allí porque siempre hay
    aparcamiento y sobra la fruta
    (creo que lo vecinos no suelen comprar
    piña fresca, fresas, mandarinas, sandía y
    siempre queda de todo). yo iba pensando en
    cavilaciones literarias: cómo enfocar la
    próxima historia de mi blog, qué poemas
    podría encontrar por el camino, si vale
    la pena leer a Harold Bloom o a Vila-
    Matas. ya estaba metiendo la fruta y la
    verdura en el maletero de utilitario

    cuando

    perdone, puede ayudarme
    con algo para comer.

    era una mujer de entre 35 y
    65 años, sin dientes, con el pelo
    largo castaño oscuro sin una sola
    cana, enjuta, con la mirada mitológica
    del hambriento, esperaba mi respuesta.

    NO.

    me gustaría verte viviendo
    en la calle.

    seguí, acobardado, metiendo las
    bolsas en el coche como si nada
    pero sin poder pensar ya en la
    Literatura si no en decirle a la
    vagabunda que me había asustado,
    que quería ayudarla, que tengo unos
    cuantos poemas sobre personas como
    ella porque, de algún modo, las admiro.

    volvió a pasar por delante de mí mas-
    cullando un hijodeputacabróndemierda airado,
    entre dientes, mientras sus ojos hundidos
    me miraban pasmado junto al maletero
    abierto y repleto de
    víveres.

    lo dejé estar, me subí al vehículo,
    y me fui hacia mi
    casa.

    al dar la vuelta al parquin buscando
    la salida, la vi con un bote de batido de
    chocolate y una lata de aceitunas que
    le estaba dando una
    señora.

    siempre quedará en el mundo
    algún alma
    caritativa.

    arquitectura razonable

    por suerte o por desgracia
    el edificio de la vida no puede
    sustentarse solamente sobre
    el pilar del Amor. porque cuando por
    alguna circunstancia, ajena a nuestra
    voluntad, el pilar se nos quiebra
    todo el edificio de la vida se
    derrumba sobre nosotros.

    hay que pensar en otros elementos
    arquitectónicos
    como el trabajo, la salud, el dinero,
    la familia.
    pero
    un edificio que se
    sustenta solo por estas paredes
    maestras, sin el pilar del Amor
    en el medio,
    resulta algunas noches un lugar
    peligroso.

    una vida
    donde, por suerte o por
    desgracia no
    es posible
    vivir.

    justicia poética

    veo a muchos escritorzuelos
    y escritorzuelas
    de primer nivel, según ellos, vivos
    y vivas
    pero también los hay muertos,
    y muertas, que
    tuvieron suerte para colocar sus
    cuatro poemas y sus dos novelas en
    el mundillo literario.
    ellos y ellas parecen
    o dijeron estar
    aburridos de la vida a pesar de haber
    viajado a París, Nueva York, Nueva
    Delhi, de haber compartido el tiempo y
    la cama con personas más maravillosas
    que ellos y ellas.
    sienten su arte mal
    remunerado y por eso poco
    valorado.

    cuando encuentro, sin quererlo, a
    alguno o alguna de ellos o ellas
    en una foto o en un vídeo en RRSS-
    casi nunca en el texto- me invade la
    desesperanza y le pregunto a Dios
    o Diosa
    por qué les dio el regalo de la oportunidad
    a quienes desprecian el regalo de la
    vida.
    supongo que es un misterio teológico
    que no se resolverá hoy y que sólo encontrará
    justicia poética
    en el tiempo, que todo lo
    olvida,
    y en mi desprecio minúsculo por su,
    según la crítica, fundamental
    labor
    literaria.

  • Tres prosas en verso

    Tres prosas en verso

    1.

    cappuccino

    solíamos venir a este bar
    cuando se podía fumar
    dentro. todo sigue siendo
    de color verde como dentro
    de una botella de JB.
    hoy ha llovido y es
    mala hora. la gente está
    en otra parte y estoy yo
    solo con mi sombra y
    la tuya. también dejé el
    tabaco y de recordarte
    tanto. la casualidad me trajo
    hasta esta mesa donde
    solíamos hablar. ponen
    canciones de ahora
    como hacían entonces.
    el camarero de antes tiene
    más canas y está más
    gordo. nos tenía vistos cuando
    pasábamos las tardes con
    un café con leche. ya no se
    acuerda de nosotros porque
    hemos cambiado demasiado.
    tu sombra y
    la mía y
    yo.  

    2.

    gasolinera

    Tarragona huele a
    gasolinera. por eso
    me gusta tanto el
    olor a
    gasolina. las chimeneas
    escupen al cielo
    y crecen edificios
    demasiado altos
    junto a las ruinas
    de la Tabacalera.
    me gustan las
    vías del tren
    junto al mar como
    una cicatriz en la
    cara de una mujer
    hermosa.

    una vez
    a la salida de El
    Cau una chica me
    dijo que prefería
    drogarse antes que
    hacer el
    amor. acabamos en
    el Loreto cuando
    se le teminó la
    cocaína.

    sus piedras
    milenarias me han visto
    pasar ebrio, feliz,
    derrotado, invicto.
    orinó el vagabundo en
    la esquina donde apuñalaron
    a un romano anónimo.
    pasean parejas por La
    Rambla hasta el Balcón
    y los viejos ocupan los
    mejores bancos al sol.

    en sus barrios periféricos
    abundan los
    kebabs, los semáforos
    y los bares donde acudo
    religosamente.

    la Semana Santa se
    vive y también el
    Carnaval. en verano
    se ven guiris despistados
    cuando extravian Salou o
    Barcelona.

    nadie suele recalar en
    esta ciudad pequeña
    a orillas de un mar
    infestado de mercantes
    cercada por un río seco
    donde sólo subsisten
    violentos cangrejos
    americanos.

    con su barrio del puerto con
    sus lobos de bar como
    nuestro abuelo. con sus
    barcos pesqueros y su
    agua aceitosa. con su faro al fondo
    como un
    espejismo.

    este es un lugar secreto
    del mundanal mundo, paraíso
    infernal del ecologismo.

    por eso y más, viajero,
    si con el corazón sabes
    mirar, y reír por la herida,
    tu alma sabrá repostar en
    Tarragona.

    3.

    dicen es plural

    dicen que es imposible
    escribir siendo feliz
    y por eso yo nunca
    sonrío.

    dicen que no pueden
    nacer poetas en este tiempo
    y por eso yo escribo en
    prosa.

    dicen que la anáfora
    es un recurso demasiado
    fácil y por eso yo soy
    complicado.

    dicen tantas cosas
    y yo les diría a ellos de
    todo,

    pero entonces
    también estaría en el dicen
    y
    tampoco
    haría
    nada.

  • Charles Bukowski – Últimos poemas

    Charles Bukowski – Últimos poemas

    un día raro

    era uno de esos días calientes y sofocantes en Hollywood
    Park
    entre la muchedumbre, la
    sofocante, ruda, tonta
    muchedumbre.

    gané la última carrera y me quedé para cobrar y cuando me
    metí en el coche
    había un gran atasco en el intento de
    salir de allí.

    así que me quité los zapatos, me quedé sentado y esperé, encendí la
    radio, sintonicé algo de música clásica, encontré
    una pinta de escocés en la guantera, la
    abrí, y le di un
    tiento.

    voy a dejarlos salir a todos,
    pensé, después me
    iré.

    encontré ¾ de un puro, lo encendí, le di otro tiento
    al escocés.

    escuchaba la música, fumaba, bebía el
    escocés mientras miraba a esos perdedores
    irse.

    había incluso un pequeño partido de mierda jugándose
    unas 100 yardas al
    este.

    luego se
    terminó.

    decidí acabarme la
    pinta.

    lo hice, luego tumbé el
    asiento.

    no sé cuánto tiempo
    dormí
    pero cuando me desperté estaba oscuro y
    el solar del aparcamiento estaba
    vacío.

    decidí no ponerme los zapatos, encendí el coche
    y conduje fuera de
    allí…

    cuando llegué a casa el teléfono estaba
    sonando.

    mientras ponía la llave en la puerta y abría,
    el teléfono continuaba
    sonando.

    entré, descolgué el
    teléfono.

    “diga”

    “hijo de puta, dónde has
    estado”

    “en el hipódromo”

     “¿en el hipódromo? ¡son las 12.30 am! ¡te he estado
    llamando desde las
    7 pm!”

    “acabo de llegar del
    hipódromo.”

    “¿estás con otra
    mujer?”

    “no.”

    “no te creo!”
    colgó.

    fui a la nevera, agarré una cerveza, fui al
    baño, dejé que el agua corriera en la
    bañera.

    el teléfono sonó
    de nuevo.

    salí de la bañera con mi cerveza y
    chorreando
    llegué donde el teléfono, y lo
    descolgué.

    “diga”

    “¡maldito hijo de puta, todavía no
    te creo!”

    colgó.

    volví a la bañera con mi cerveza,
    dejando un rastro de
    agua.

    mientras me metía dentro de la bañera
    el teléfono sonó
    de nuevo.

    dejé que sonara, contando, los
    timbrazos: 1,2,3,4,5,6,7,8,9,
    10,11,12,13,14,15,
    16…

    colgó.

    luego, quizá, 3 o 4 minutos
    pasaron.

    el teléfono sonó
    de nuevo.

    y conté los timbrazos:
    1,2,3,4,5,6,7,8,
    9…

    después se
    paró.

    en ese momento me acordé de que me había
    dejado los zapatos en el
    coche.
    no importaría, excepto porque solo tenía
    ese par.

    maldita la hora, sin embargo, en que alguien
    quisiera robarme ese
    coche.

    salí de la bañera a por otra
    cerveza,
    dejando otro rastro
    detrás de mí.

    fue el final de un
    largo
    largo
    día.

    aire y luz y tiempo y espacio

    “-sabes, antes tenía familia, un trabajo, algo
    siempre se interponía en el
    camino
    pero ahora
    he vendido mi casa, he encontrado este
    sitio, este amplio estudio, deberías ver el espacio y
    la luz.
    por primera vez en mi vida voy a tener el lugar y el tiempo para
    crear.”

    no cariño, si vas a crear
    vas a hacerlo aunque trabajes
    16 horas al día en una mina de carbón
    o
    vas a crear en una habitación minúscula con 3 niños
    mientras estás en
    paro,
    vas a crear con una parte de tu mente o de tu
    cuerpo
    jodida,
    vas a crear estando ciego
    tullido
    demente,
    vas a crear con un gato subiéndote por la
    espalda mientras
    la ciudad entera tiembla por un terremoto, bombardeo,
    riada e incendio.

    cariño, aire y luz y tiempo y espacio
    no tienen nada que ver con esto
    y no crean nada salvo
    quizás una vida más larga para encontrar
    nuevas
    excusas.

    el águila del corazón

    ¿sobre qué estarían escribiendo en unos 2,000 años desde
    hoy
    si ellos estuvieran
    aquí?

    ahora
    bebo cabernet Sauvignon mientras
    escucho a
    Bach: es lo
    más curioso: esta
    continua muerte
    esta
    continua vida.

    mientras
    miro a esta mano que
    sostiene un cigarrillo
    me siento como si
    hubiera estado aquí desde
    siempre.

    ahora
    tropas y bayonetas
    saquean
    la ciudad baja.
    mi perro, Tony; sonríe para
    mí.

    está bien
    sentirse bien
    sin ninguna razón;
    o
    con una limitada
    capacidad para
    escoger
    bueno;
    o con un pequeño amor,
    para no ceder ante el
    odio.
    fe, hermano, no en los
    dioses
    sino en
    ti mismo:
    no preguntes,
    habla.

    yo te digo
    una buena
    música
    espera
    en las
    sombras
    del
    infierno.

    se acerca el siglo 21

    era la fiesta de fin de año en mi casa
    creo.
    yo estaba de pie con una bebida cuando
    ese chico flaco se me acercó
    estaba algo borracho dijo

    “Hank, conocí a una mujer que dijo
    que estuvo casada contigo durante 2
    años.”

    “¿de verdad?
    ¿cuál era su
    nombre?”

    “Lola
    Edwards.”

    “no sé de quién
    hablas.”

    “anda, venga, hombre, dijo
    él…”

    “no la conozco,
    cariño…”

    de hecho no sabía quién
    era él…

    terminé mi copa fui a la cocina a
    servirme otra.

    miré alrededor 
    sí, estaba en mi casa
    reconocía la
    cocina.

    otro

    feliz año nuevo

    Jesús.

    salí de allí
    para aguantar a la
    gente.

    para partirse de risa

    venga, vamos a verle, este viejo es para
    partirse de risa, tiene 50 años, se sienta
    en calzoncillos y camiseta interior
    bebiendo vino de su astillada y blanca
    copa.
    se sienta con las cortinas bajadas y
    nunca ha tenido televisión.
    si sale un rato es para comprar más
    vino
    o al hipódromo con su bebé azul
    ’58 Comet.

    si vas por allí verás que siempre está turbado, una mujer
    se ha ido para siempre y
    él finge llevarlo con chulería pero
    esa pequeña comisura de sus ojos está llena de
    dolor.

    derrama los vasos por doquier, se dedica a tragar
    esa basura cuello abajo y luego a veces se
    levanta y vomita.
    es un gran tipo. puedes
    oírle desde varias manzanas.
    después aparece y se sirve otra
    copa.
    sigue y sigue bebiendo
    y entonces de vez en cuando dice algo
    loco como, “cualquier cosa que 3 perros puedan hacer, 4 perros
    lo harán mejor”
    y otras por el estilo.
    o revienta el vaso de cristal o la botella contra
    la pared.

    ha trabajado como celador en un
    hospital durante 15 años
    luego lo dejó.
    no duerme por las noches.

    para ser un tipo tan feo
    no entiendo cómo consigue a todas esas
    mujeres.
    encima es celoso.
    atrévete a mirar a una de sus mujeres
    y te machacará.

    suele emborracharse y cuenta locas
    historias y canta.
    y ¿sabes qué? escribe
    poesía

    venga, ven a verlo, este viejo
    es para partirse de
    risa.

    hola, Hamsun

    después de dos botellas y media
    que no han conseguido endurecer mi triste
    corazón

    camino en esta ebria
    oscuridad
    hacia mi habitación
    pensando en Hamsun quien
    se comió su propia carne para
    ganar tiempo para
    escribir

    arrastro hacia la otra
    habitación
    un hombre
    viejo

    pez abisal de la noche
    nada hacia arriba
    a los lados
    abajo.

    la muerte se fuma mis cigarros

    sabes: estoy borracho otra vez
    aquí
    escuchando a Tchaikovsky
    en la radio.
    Jesús, ya lo escuchaba 47 años
    atrás
    cuando era un escritor muerto de hambre
    y aquí está
    otra vez
    y ahora que soy un éxito menor como
    escritor
    la muerte anda
    arriba y abajo
    en este cuarto
    fumándose mis cigarros
    tomando sorbos de mi
    vino
    mientras Tchaik está trabajándose
    la Pathétique,
    ha sido un buen trecho
    y cualquiera suerte que he tenido fue
    porque tiré los dados
    bien:
    morí de hambre por mi arte, morí por
    conseguir 5 malditos minutos, 5 horas,
    5 días-
    sólo quería apuntar la
    palabra;
    la fama, el dinero, no importaban:
    yo quería la palabra escrita
    y ellos me querían en la fresadora,
    en fábricas con cadena de montaje
    ellos querían que fuera reponedor en una
    tienda.

    bueno, dice la muerte, mientras camina,
    te voy a llevar conmigo igual
    no importa lo que hayas sido:
    escritor, taxista, chuloputas, carnicero,
    piloto, te voy a llevar
    conmigo…

    okey, cariño, le digo.

    bebemos juntos ahora
    mientras la una am se desliza hasta las 2
    am y
    sólo ella sabe el
    momento, pero funcionó el truco
    otra vez: conseguí mis
    5 malditos minutos
    y mucho
    más.

    el infierno es una puerta cerrada

    incluso cuando me moría de hambre
    las cartas de rechazo casi nunca me molestaban:
    pensaba solamente que los editores eran
    verdaderamente estúpidos
    y simplemente continuaba y escribía más y
    más.
    incluso consideraba los rechazos como
    acción; era peor era el buzón
    vacío.

    si he tenido una debilidad o un sueño
    es
    solo querer ver uno de esos
    editores
    que me rechazaron,
    para ver la cara de él o de ella, la manera como
    se visten, el modo como andan cruzando la
    habitación, el sonido de su voz, como miran
    a los ojos…
    solo un vistazo a uno de
    ellos-

    sabes, cuando todo lo que ves es
    una hoja de papel
    diciéndote que tú
    no eres tan bueno,
    entonces hay una tendencia
    a pensar que los editores
    son más parecidos a divinidades de lo
    que son.

    el infierno es una puerta cerrada
    cuando te estás muriendo de hambre por tu bendito-
    maldito arte
    pero a veces sientes que casi puedes echar un
    vistazo a través de la
    cerradura.

    joven o viejo, bueno o malo,
    creo que nada muere tan lento y tan
    duro como un
    escritor.

    una persiana bajada

    lo que me gusta de ti
    me dijo ella
    es que eres un bruto-
    mírate sentado ahí
    con una cerveza en la mano
    y un cigarro en la boca
    y mira el
    pelo sucio de tu barriga
    saliéndose de
    debajo de la camiseta.
    te has quitado los zapatos
    y tienes un agujero
    en tu calcetín derecho
    por donde se te sale
    el dedo gordo.
    no te has afeitado en
    4 o 5 días.
    tus dientes están amarillos
    y tus cejas
    caen
    torcidas
    y tienes suficientes
    cicatrices
    para espantar a
    cualquiera.
    siempre hay
    mugre
    en tu bañera
    tu teléfono
    está cubierto de
    grasa
    y
    la mitad de la mierda en
    tu nevera está
    podrida.
    nunca
    lavas el coche.
    tienes los periódicos
    de hace una semana
    por el suelo.
    lees revistas
    sucias
    y ni siquiera tienes
    televisión
    pero bien que haces
    pedidos a la
    tienda de licores
    y das buenas
    propinas.
    y lo mejor de todo
    no obligas
    a una mujer a
    meterse en la cama
    contigo.
    de hecho pareces poco
    interesado
    y cuando te hablo
    tú no
    dices nada
    solamente
    miras alrededor
    de la habitación o
    te rascas el
    cuello
    como si no
    me escucharas.
    tienes una vieja
    toalla mojada en
    el fregadero
    y una foto de
    Mussolini
    en la pared
    y nunca te
    quejas
    de nada
    y nunca haces
    preguntas
    y te he
    conocido por
    6 meses
    pero no tengo
    idea de
    quién eres.
    tú eres como
    una
    persiana bajada
    pero es lo que
    me gusta de
    ti:
    tu crudeza:
    una mujer puede
    salir
    de tu
    vida y
    olvidarte
    muy rápido.
    una mujer
    no puede ir a otro sitio
    que ARRIBA
    después
    de dejarte,
    cariño.
    debes de
    ser
    lo mejor
    que nunca le
    haya pasado
    a
    una chica
    que está entre
    un tipo
    y el siguiente
    y no tiene
    adónde ir
    por el momento.
    este puto
    escocés es
    fantástico.
    vamos a jugar al las
    palabras cruzadas.  

  • Poemas de la última noche de la Tierra – Charles Bukowski

    Poemas de la última noche de la Tierra – Charles Bukowski

    Traducción: Ricardo R. Boceta

    1

    mis muñecas como ríos,
    mis dedos como palabras.

    jam

    dos tipos duros

    En L.A City College había dos tipos duros, yo y Jed
    Anderson.
    Anderson era uno de los mejores corredores en la
    historia de la escuela, un fuera de serie
    cada vez que jugaba al fútbol.
    yo era bastante duro también pero veía los deportes
    como un juego para blandos.
    yo creía que era más interesante desafiar a aquellos
    que intentaban enseñarnos
    algo.  

    igualmente, Jed y yo éramos las luces más brillantes en el
    campus, él corría sus 60, 70 y 80 yardas
    en los partidos de la tarde
    y durante la mañana
    encorvado en mi asiento
    yo me inventaba lo que no sabía
    y lo que sabía
    era tan malo que
    los profesores tenían que
    bailarme el agua.

    y un gran día
    Jed y yo
    nos encontramos.
    fue en un pequeño bar con tocadiscos
    al lado del campus y
    él estaba sentado con sus
    colegas
    y yo estaba con
    los míos.

    “venga, venga, ve y dile algo”
    mis amigos
    decían.
    yo dije, “que le jodan a ese marica
    de gimnasio. Yo estoy con
    Nietzsche, ¡que sea él el que venga
    aquí!”

    al final Jed se levantó a por un
    paquete de tabaco de la
    máquina y uno de mis
    colegas dijo:
    “¿es que tienes miedo de ese
    tío?”

    me levanté y fui detrás de
    Jed mientras él se agachaba en la
    máquina
    a por su tabaco.

    “hola, Jed,” dije
    yo.

    se giró: “hola,
    Hank.”

    entonces se llevó la mano al
    bolsillo trasero,
    sacó una pinta de
    güisqui, la pasó hacia
    mí.

    le di un trago rápido,
    y se la
    devolví.

    “Jed, dónde
    vas a ir
    después del
    instituto”

    “voy a jugar
    para Notre Dame.”

    entonces se volvió
    a su mesa
    y yo volví a
    la mía.

    “qué te ha dicho, qué te ha
    dicho”

    “no mucho”

    al final, Jed nunca consiguió ir
    a Notre Dame
    y yo nunca conseguí ir a
    ninguna parte
    tampoco-
    los años nos
    barrieron
    pero hubo otros tipos duros
    que siguieron
    llegando, incluido uno
    que se convirtió en un famoso
    columnista deportivo
    y yo tuve que mirar su
    foto
    por décadas
    en el periódico
    mientras habitaba aquellas
    habitaciones baratas
    y aquellas cucarachas
    y aquellas sofocantes
    deprimentes
    noches.

    pero
    todavía estaba orgulloso de ese momento
    aquel día
    cuando Jed me pasó
    esa pinta
    y
    me bebí
    un tercio de ella
    con todos los compañeros
    mirando.
    joder, ninguno hubiera imaginado
    tal como éramos
    que nosotros dos pudiéramos
    perder
    pero perdimos.

    Y me llevó
    3 o 4 décadas
    avanzar solo un
    poco.
    y Jed,
    si estás todavía ahí
    esta noche,
    (olvidé decírtelo
    entonces)
    aquí va un gracias
    por ese trago.

    Mi colega alemán

    esta noche
    estoy bebiendo Singha
    licor de malta de
    Tailandia
    y escuchando a
    Wagner.

    no puedo creer que
    él no esté
    en la otra
    habitación
    o al torcer la
    esquina
    o vivo en
    alguna parte
    esta noche.

    y lo está
    por supuesto
    mientras me lleva
    la música de
    él.

    y pequeños escalofríos
    recorren
    mis dos
    brazos.

    Luego la
    calma

    él está aquí

    ahora.

    Feliz cumpleaños

    El teléfono

    Te traerá gente
    con su ring-ring,
    gente que no sabe qué hacer con
    su tiempo
    y ellos se morirán de ganas de
    infectarte con
    lo suyo
    desde la distancia
    (aunque ellos preferirían
    estar en la misma habitación
    para proyectar mejor su nulidad sobre
    ti).

    El teléfono es para
    emergencias solamente.

    esa gente no son
    emergencias, son
    calamidades.

    nunca me gustó el ring-ring del
    teléfono.

    “hola,” contestaré
    en guardia.

    “soy Dwight.”

    ya puedes sentir su imbécil
    deseo de invasión.
    ellos son la gente-pulga que
    salta sobre la
    mente.

    “sí, qué pasa”

    “bueno, estoy en la ciudad esta noche y
    he pensado…”

    “escucha, Dwight, estoy liado, no
    puedo…”

    “bueno, quizás en otra
    ocasión”

    “quizá no…”

    a cada uno le son dadas unas pocas
    noches
    y cada noche desperdiciada es
    una violación asquerosa contra el
    curso natural de
    tu única
    vida;
    además, ellos te dejan un regusto
    que a menudo dura dos o tres días
    dependiendo del
    visitante.

    El teléfono es para
    emergencias solamente.

    He necesitado
    décadas
    pero al final he descubierto
    cómo decir
    “no.”

    ahora
    tú no te preocupes por ellos,
    por favor:
    simplemente marcarán otro
    número.

    podría ser
    el tuyo.

    “hola,” tú
    dirás.

    Y ellos dirán,
    “soy Dwight.”

    y entonces
    tú
    serás
    esa amable
    y comprensiva
    alma.  

    suplicando

    como muchos de vosotros, he tenido muchos trabajos donde
    me sentido tan abatido como si mis tripas hubieran sido
    tiradas por el suelo.
    he conocido alguna buena gente a lo largo del
    camino y también a la otra
    clase de gente.
    aunque cuando pienso en todos aquellos
    con los que he trabajado-
    incluso a pesar de las décadas que han pasado-
    Karl
    me viene a la cabeza el
    primero.

    me acuerdo bien de Karl: nuestro trabajo requería que
    ambos lleváramos un delantal
    atado por detrás y alrededor
    del cuello con una guita.

    yo era el subalterno de Karl.
    “tenemos un buen curro,” él
    me decía.

    Cada día mientras uno a uno nuestros supervisores llegaban
    Karl inclinaba levemente la cadera,
    sonreía, y asintiendo
    saludaba a cada uno: “buenos días doctor Stein,”
    o, “buenos días, señor Day” o
    señora Knight o si la chica era soltera
    “buenos días, Lilly” o Betty o Fran.

    yo nunca
    hablaba.

    Karl parecía molesto por eso y
    un día me llevó a parte: “oye,
    dónde cojones vas a encontrar
    dos horas para almorzar como tenemos
    nosotros”

    “en ningún sitio, supongo…”

    “bueno, okey, mira, para tipos como tú y yo,
    esto es lo mejor que podemos tener, esto es todo
    lo que hay.”

    yo escuchaba.

    “así que mira, es duro aguantarlos al principio, no
    ha sido fácil para mí tampoco
    pero después de un tiempo me di cuenta de que
    no importaba.
    simplemente hice un caparazón.
    ahora tengo mi caparazón, lo
    pillas.”

    lo miré y era cierto que parecía como si tuviera
    caparazón, había algo enmascarado en su
    cara y sus ojos estaban vacíos, inexpresivos e
    inalterados; era como una concha erosionada y
    golpeada.

    Algunas semanas pasaron.
    nada había cambiado: Karl se inclinaba y se arrastraba y sonreía
    impertérrito, perfectamente en su
    papel.
    que nosotros éramos prescindibles, quizás nunca se le
    ocurrió
    o
    que dioses más grandes quizás nos estaban
    mirando.

    yo hacía mi
    trabajo.

    entonces, un día, Karl me llevó
    a parte otra vez.

    “escucha, el doctor Morely me habló
    de ti.”

    “ah, sí.”

    “me preguntó qué es lo que te
    pasa.”

    “qué fue lo que le
    dijiste”

    “le dije que eres
    joven.”

    “gracias.”

    después de recibir mi primer cheque, lo
    dejé.

    pero

    todavía
    tengo que,
    de vez en cuando, conformarme con otro trabajo
    similar
    y
    ver a los
    nuevos Karl.
    al final los perdoné a todos
    pero no a mí mismo:

    ser prescindible a veces hace a un
    hombre
    extraño
    casi
    incontratable
    casi siempre
    detestable-
    inservible para la
    libre
    empresa.

    el mejor actor de nuestros tiempos

    se está poniendo más y más gordo,
    casi calvo
    tiene un mechón de pelo
    por detrás
    el cual tuerce
    y recoge
    con una goma elástica.

    tiene una casa en las colinas
    y tiene otra casa en las
    islas
    y unas pocas personas lo
    visitan.
    algunos lo consideran el mejor
    actor de nuestros
    tiempos.

    tiene unos pocos amigos, muy
    pocos.
    con ellos, su pasatiempo
    favorito es
    comer.

    en contadas ocasiones le contactan
    por teléfono
    normalmente
    por una oferta para actuar
    en una excepcional (le
    dicen)
    película de cine.

    él contesta con una voz muy
    suave:

    “oh, no, yo no quiero
    hacer más películas…”

    “podemos mandarte el
    guion”

    “vale…”

    entonces
    no se sabe de él
    de nuevo.

    normalmente,
    lo que él y sus pocos amigos
    hacen
    después de comer
    (si la noche es fría)
    es tomar unas copas
    y ver los rollos de sus películas
    arder
    en la hoguera.

    o
    después de comer (en
    las noches cálidas)
    después de unas
    copas
    llevan
    los rollos
    fríos
    fuera para
    descongelarlos.
    él reparte algunos
    entre sus amigos
    coge otros
    entonces
    juntos
    desde la barandilla
    los lanzan
    como platillos volantes
    lejos
    en el espacioso
    cañón
    abajo.

    después
    todos ellos van
    adentro
    sabiendo
    instintivamente
    que esas películas
    eran
    malas. (al menos,
    él lo siente y
    ellos
    lo
    aceptan.)

    hay un gran mundo
    real
    ahí fuera:
    bien-tramado, auto-
    suficiente
    y
    difícilmente
    dependiente de las
    variables.

    se tiene
    todo el tiempo para
    comer
    beber
    y
    esperar la muerte
    como
    cualquier
    persona.  

    días como cuchillas, noches rodeado ratas

    cuando era muy joven dividía una igual cantidad de tiempo entre
    los bares y las bibliotecas; cómo conseguía proveerme de
    mis otras necesidades ordinarias es un misterio; bueno, simplemente no
    me preocupaba demasiado de eso-
    si tenía un libro o un trago entonces no pensaba demasiado en
    otras cosas -los locos crean su propio
    paraíso.

    en los bares, me creía un tipo duro, rompía cosas, peleaba
    con otros hombres, etc.

    en las bibliotecas era otra cosa: era callado, iba
    de una sala a la otra, no solía leer los libros enteros
    sino partes de ellos: medicina, geología, matemáticas, historia, otras cosas me ponían
    triste. con a la música yo estaba más interesado en las composiciones y en las
    vidas de los compositores más que en aspectos técnicos…

    no obstante, fue con los filósofos con quienes me sentí hermanado:
    Schopenhauer y Nietzsche, incluso el viejo y duro de roer Kant;
    me parecía que Santayana, quien era muy popular en aquel tiempo, era
    blando y aburrido; con Hegel tenías que trabajar de verdad, especialmente
    con resaca; hubo muchos otros que leí y a quienes he olvidado,
    quizás mejor así, pero me acuerdo de un tipo que escribió un
    libro entero en el que demostraba que la luna no estaba allí
    y lo hacía tan bien que al final pensabas, este tipo está
    absolutamente en lo cierto, la luna no está allí.  

    cómo demonios iba un hombre joven a dignarse a trabajar en
    una jornada de 8 horas cuando la luna ni siquiera estaba allí,
    qué más
    estaría faltando,

    y
    nunca me gustó la literatura tanto como los críticos
    literarios; eran realmente unos capullos, aquellos tipos; usaban
    un lenguaje refinado, bonito a su manera, para llamar a otros
    críticos, otros escritores, escoria. me
    levantaban el ánimo.

    Pero fueron los filósofos los que satisficieron
    esa necesidad
    que acechaba en algún lugar de mi confusa calavera: yo vadeaba
    sus excesos y su
    congestionado vocabulario
    ellos sin embargo a menudo
    neblinosos
    aparecían de la nada
    con sus llameantes juegos de palabras que resultaban ser
    absolutamente ciertos o condenadamente cercanos
    a la verdad absoluta,
    y esa certidumbre era lo que yo buscaba en mi vida
    diaria, la cual se parecía más a una caja de
    cartón.

    qué buenos compañeros fueron aquellos perros viejos, con ellos atravesé
    días como cuchillas y noches rodeado de ratas; y mujeres
    de negocios como trabajadoras del infierno.

    mis hermanos, los filósofos, me hablaban como no lo hacía
    nadie en las calles o en ningún otro lugar; ellos
    llenaban ese inmenso vacío.
    qué buenos chicos, ah, qué buenos
    chicos.

    sí, las bibliotecas ayudaron; en mi otro templo, los
    bares, era otra cosa, más simple, la
    lengua y las formas eran
    diferentes…

    días en la biblioteca, noches en el bar.
    las noches eran todas parecidas,
    hay algún tipo sentado cerca, quizá no un
    mal tío, pero para mí él no brilla de la forma adecuada,
    hay una repugnante falta de vida en él -pienso en mi padre,
    en los profesores, en las caras de las monedas o los billetes, en los sueños
    con asesinos con los ojos en blanco; bueno,
    de alguna forma ese tío y yo intercambiamos cruzamos miradas,
    la furia empieza a crecer lentamente, fuego y agua; la tensión se construye,
    un ladrillo sobre otro ladrillo, esperando el golpe; nuestras manos se
    abren y se cierran, bebemos, ahora, finalmente con un
    propósito:

    su cara se gira hacia mí:
    “hay algún problema, amigo”

    “sí. tú.”

    “habrá que hacer algo al respecto”

    “ciertamente.”

    acabamos nuestras copas, nos levantamos, vamos a la parte de atrás del
    bar, fuera en el callejón; nos
    miramos, cara a cara.

    le digo, “no hay nada más que espacio entre nosotros dos. te
    importaría cerrar ese
    espacio.”

    él corre hacia mí y de algún modo eso es una parte de la parte de la
    parte.  

    sé amable

    siempre nos piden
    que intentemos entender el punto de vista de
    los demás
    no importa cómo sea de
    obsoleto
    tonto u
    odioso.

    a uno le piden
    observar
    su error total
    su malgastada vida
    con
    amabilidad,
    especialmente si se es
    mayor.

    aunque la edad es el total de
    nuestras acciones.
    ellos han envejecido
    mal
    porque han
    vivido
    desenfocados,
    han renunciado a
    ver.

    ¿acaso no es su culpa?

    ¿de quién es la culpa?
    ¿mía?

    me piden que les esconda
    mi punto de
    vista
    por miedo a su
    miedo.

    envejecer no es un crimen.

    la vergüenza es
    haber malgastado la
    vida
    deliberadamente.

    entre demasiadas
    vidas
    malgastadas
    deliberadamente

    estoy.

    El hombre de los ojos bellos

    Cuando éramos niños
    había una casa extraña donde
    todas las persianas estaban
    siempre
    subidas
    y nunca habíamos oído voces
    allí
    y el jardín estaba lleno de
    bambú
    y nos gustaba jugar en el
    bambú
    fingiendo que éramos
    Tarzán
    (aunque no había ninguna
    Jane).
    y había un
    estanque
    uno grande
    lleno de
    las carpas más gordas
    que hayas visto nunca
    y estaban
    domesticadas.
    venían a la
    superficie del agua
    y comían trozos de
    pan
    de nuestras manos.

    Nuestros padres nos
    habían dicho:
    “nunca os acerquéis a esa
    casa.”
    así que, por supuesto,
    allí estábamos.

    Nos preguntábamos si alguien
    vivía allí.
    las semanas pasaron y nunca
    vimos a
    nadie.

    Pero un día
    escuchamos
    una voz
    desde dentro
    “TÚ MALDITA JODIDA
    PUTA!”

    Era la voz de un
    hombre.

    Luego la puerta
    principal
    de la casa se
    abrió de golpe
    y el hombre
    salió
    afuera.

    Aguantaba un
    vaso de güisqui
    con la mano
    derecha.
    tendría unos
    30.
    tenía un puro
    en su
    boca,
    necesitaba un
    afeitado.
    su pelo era
    salvaje y sin
    peinar
    y estaba
    desnudo
    sin calzoncillos
    ni pantalones.
    pero sus ojos
    eran
    brillantes.
    centelleaban
    con un
    resplandor
    y él dijo:
    “hey, pequeños
    hombres,
    estáis pasando un buen
    rato,
    espero.”

    Nos fuimos,
    volvimos hacia el
    jardín de mis padres
    y pensamos
    sobre ello.

    Nuestros padres,
    decidimos,
    querían que
    nos mantuviéramos lejos
    de allí
    porque ellos
    no querían que viésemos
    un hombre
    como
    aquel,
    un hombre fuerte y
    natural
    con los
    ojos
    bellos.

    Nuestros padres
    estaban avergonzados
    de que ellos no
    fueran
    como ese
    hombre,
    por eso ellos
    querían que nos
    mantuviésemos
    alejados.

    Pero
    nosotros volvimos
    a esa casa
    donde el bambú
    y la carpa
    domesticada.
    volvimos
    muchas veces
    durante muchas
    semanas
    pero nunca más
    vimos
    u oímos
    al hombre
    otra vez.

    Las persianas estaban
    bajadas
    como siempre
    y había
    silencio.

    Entonces un día
    mientras volvíamos de la
    escuela
    miramos hacia la
    casa.

    Había ardido
    completamente,
    no había quedado
    nada,
    sólo los ardientes
    torcidos, negros
    cimientos
    y nos acercamos donde
    el estanque
    y no había
    agua
    dentro
    y la gorda
    carpa naranja
    estaba muerta
    allí,
    secándose.

    Volvimos al
    jardín de mis padres
    y hablamos sobre
    ello
    y decidimos que
    nuestros padres habían
    quemado la
    casa del hombre,
    los habían
    matado
    habían matado la
    carpa
    porque era
    demasiado
    bonita,
    incluso el bosque
    de bambú había
    ardido.

    Ellos estaban
    asustados del
    hombre con los
    ojos
    bellos.

    Y
    nos temíamos
    entonces
    que
    durante toda nuestra vida
    cosas como esa
    iban a
    pasar,
    que nadie
    quería que
    alguien fuera
    fuerte y
    bello
    como él,
    que
    los otros nunca lo
    permitirían,
    y que
    mucha gente
    tendría que
    morir.