cierra los ojos.
imagina un hombre,
un cigarro olvidado
sobre un cenicero,
uno de esos de cristal.
imagínalo sentado
en un sillón, en medio
de la sala. con la mirada
perdida en el gres del
suelo.
y un reloj colgado
sobre el blanco de la
pared, como encalada,
que marca el tempo
que baila el humo.
¿lo ves?
tic-
tac-
tic-
tac.
el sol, rabiosamente
sereno, se cuela por
un ventanal. todo
lo baña su luz
blanca.
y un espejo, y en su
reflejo, una fotografía
enmarcada.
nunca tuvo fuerzas
para descolgarla
de aquella pared
enjabelgada.
hojas secas del otoño
visten marrón claro el suelo
pies en botines de cuero
bajo un vestido gris cielo
cabellos negros que caen
sobre sus hombros estrechos
sonrisa antes de un beso
¡qué cálido fue aquel invierno!
¡pasión en sus ojos pardos!
¡una mirada de fuego!
qué gran foto en aquel marco.
tal estrella de mentiras
perdida en un cielo negro.
fundirme en ella quisiera
¡solo un segundo siquiera!
solo uno.

Nota del autor:
Hace unos cuantos 23 de abril, teníamos diecisiete años y ganamos un premio con este tema-poema que hoy he rescatado del fondo de mi disco duro. Como el audio que yo conservaba estaba inconcluso, no he podido transcribir la totalidad del poema. Al final, se desvelaban los símbolos explicando el significado del reloj, el cenicero y la foto en el cuadro. Pero hoy, diecisiete años después, me parece un accidente feliz que se haya perdido ese fragmento y sea el lector/a quien desvele por sí mismo el significado de cada objeto en el poema.
Así es la vida, quien ha escrito este poema y quien lo ha terminado por donde ella quería. Respetaré su voluntad.
Información adicional:
La canción se realizó en el Amanita Estudi de Constantí y fue compuesta, tocada y grabada por mi admirado Sergi Sabaté Reig, quien sigue siendo un genio del sonido y trabaja con diferentes artistas. Créditos a él.

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