golpe de suerte

buenas tardes, caballero,
me dijo con una sonrisa de
seductor y la cabeza
ladeada el
vagabundo. sonreí
como diciendo:
yo soy uno de los
vuestros, aunque
pase de largo con dinero en
el bolsillo. pude haber sido
ese tipo diez años más joven
ahora.

o quizá lo seré dentro
de un tiempo. quién lo sabe.
un día estás arriba y al otro dices:
buenas tardes,
caballero,
esperando una moneda
o un cigarrillo lucky strike.

continúo mi camino y
tomo un café junto a
una gitana que habla
por teléfono sobre unas hijas que
pasan de ella en una
terraza.
sé que al próximo
vagabundo que encuentre le
daré todo lo que lleve en
el bolsillo porque
recordaré con cariño al
vagabundo anterior que
me saludó como a un
igual.

buenas tardes, caballero.

quizás la suerte
funciona
así.  

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