Después de la guerra: microrrelato

Estábamos deseando que acabara aquella maldita guerra. Cuando todos nosotros lo supimos, dimos saltos de alegría. Habíamos ganado, pero eso no era lo más importante. Lo fundamental es que, por fin, se había acabado la guerra. Nos fuimos a casa, cada uno a la suya, pero a mí me invadía una sensación extraña. Cuando llegué, abracé a mis padres y me subí al que había sido mi cuarto de adolescente. Suspiré, no de alivio, sino por un enorme vacío que se me había metido dentro. ¿Y ahora qué hago?

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