Categoría: Historias varias: prosa

  • Definición de «rebañar»

    Definición de «rebañar»

    Autor: Ricardo Rodríguez Sánchez, mi padre

    rebañar es
    que no te sobre mes al final del
    sueldo.


    rebañar es
    guardarte unas monedas
    de tu dieta diaria para
    dejarlas en la mesita
    de noche, para que tu
    hijo se tome un café
    con los colegas del
    instituto.


    rebañar es
    ir luciendo canas durante
    medio mes por no acudir
    a la peluquería para reducir
    gastos.

    rebañar es
    la magia del alquimista
    que hace de unos productos
    básicos la comida
    perfecta.

    rebañar es
    realizar grandes operaciones
    financieras, para ir con tus
    hijos el sábado al
    McDonald’s.

    rebañar es
    hacer destajos y horas extra
    aunque no tengas fuerzas
    para aumentar el monte
    menor de un triste
    sueldo.

    rebañar es
    gritarte a ti mismo por
    dentro: no te rindas, tú
    puedes.

    rebañar es
    perderte las fiestas de
    fin de curso del colegio
    en pro de la responsabilidad
    amaestrada que llaman
    trabajo.

    rebañar es
    apartar tus sueños de
    marinero y vivir
    la realidad desde la
    orilla.

    rebañar es…
    eso que estás
    pensando.

  • solo un segundo siquiera

    solo un segundo siquiera

    cierra los ojos.
    imagina un hombre,
    un cigarro olvidado
    sobre un cenicero,
    uno de esos de cristal.
    imagínalo sentado
    en un sillón, en medio
    de la sala. con la mirada
    perdida en el gres del
    suelo.

    y un reloj colgado
    sobre el blanco de la
    pared, como encalada,
    que marca el tempo
    que baila el humo.
    ¿lo ves?

    tic-
    tac-
    tic-
    tac.

    el sol, rabiosamente
    sereno, se cuela por
    un ventanal. todo
    lo baña su luz
    blanca.

    y un espejo, y en su
    reflejo, una fotografía
    enmarcada.

    nunca tuvo fuerzas
    para descolgarla
    de aquella pared
    enjabelgada.

    hojas secas del otoño
    visten marrón claro el suelo
    pies en botines de cuero
    bajo un vestido gris cielo
    cabellos negros que caen
    sobre sus hombros estrechos
    sonrisa antes de un beso
    ¡qué cálido fue aquel invierno!
    ¡pasión en sus ojos pardos!
    ¡una mirada de fuego!

    qué gran foto en aquel marco.
    tal estrella de mentiras
    perdida en un cielo negro.
    fundirme en ella quisiera

    ¡solo un segundo siquiera!

    solo uno.

    Nota del autor:

    Hace unos cuantos 23 de abril, teníamos diecisiete años y ganamos un premio con este tema-poema que hoy he rescatado del fondo de mi disco duro. Como el audio que yo conservaba estaba inconcluso, no he podido transcribir la totalidad del poema. Al final, se desvelaban los símbolos explicando el significado del reloj, el cenicero y la foto en el cuadro. Pero hoy, diecisiete años después, me parece un accidente feliz que se haya perdido ese fragmento y sea el lector/a quien desvele por sí mismo el significado de cada objeto en el poema.

    Así es la vida, quien ha escrito este poema y quien lo ha terminado por donde ella quería. Respetaré su voluntad.

    Información adicional:

    La canción se realizó en el Amanita Estudi de Constantí y fue compuesta, tocada y grabada por mi admirado Sergi Sabaté Reig, quien sigue siendo un genio del sonido y trabaja con diferentes artistas. Créditos a él.

  • Tres poemas tristes

    Tres poemas tristes

    a quien más nos quiere

    siempre
    la pagamos con quien más
    nos quiere.
    sonreímos a nuestros
    enemigos
    continuamente en
    la oficina, la clase, el café y
    luego la pagamos con
    quien más nos quiere
    al llegar a casa y encontrar
    las cosas como las tenemos.
    discutimos
    y nos vamos a la cama enfadados,
    estresados por el trabajo y la sociedad
    que nos espera al día siguiente a
    las seis treinta de la mañana
    cuando
    sonreiremos a nuestros enemigos,
    a quienes desean vernos caer o
    muertos.
    reiremos falsamente y
    dejaremos en casa toda nuestra
    frustración como una maleta llena
    de piedras.
    deberíamos
    sonreír a nuestros enemigos y
    también
    a quién más nos quiere.

    Bururu-buru-buru

    Bururuburuburu di un salto y miré
    a mi izquierda y vi a un hombre
    encorvado dando pasos cortos que
    extendía su mano diciendo: bururu-
    buru tengo sesentaicinco años y no tengo
    nada. dije que no con la cabeza con
    una sonrisa nerviosa y apunté estos
    versos al vuelo mientras se alejaba
    dando pasos cortos mientras extendía
    su mano, encorvado, diciendo: bururu-
    buru tengo sesentaicinco años y no tengo
    nada.

    tres

    llegaron cansados tres músicos para
    tocar en la ciudad portuaria a las
    12 del mediodía de un sábado de
    abril. dijeron venir de Barcelona donde
    lo habían petado a pesar de que el
    baterista no se encontraba bien desde
    hacía tiempo. mi amigo tocaba la
    guitarra sustituta y otro tenía un bajo
    Squire de 50 euros en el Cashconverters
    y una camiseta de los Ramones.
    eran tres y no duraron en la ciudad tres
    cuartos de hora. tres amigos fuimos a
    verlos pero no llegó nadie más. a pesar
    de que nos cobraron la entrada igualmente
    no tocaron más de tres canciones sin
    muchas ganas y medio bis. Hubiéramos
    subido al escenario a cantar con ellos y
    beber tres cubatas pero apenas teníamos
    en el cuerpo tres cervezas y los músicos
    habían llegado cansados de la vida y del
    ingrato oficio de tener que tocar para tres.
    decidieron renunciar al concierto pero no
    renunciaron a los 30 euros que dimos
    en nombre de las musas y de la amistad
    que alguna vez nos unió. estos músicos
    profesionales no pudieron ejercer su
    profesión porque llegaron cansados y
    tristes porque solo fuimos tres a verlos.
    otra cosa hubiera sido si hubiésemos
    sido tres-cientos, todo serían sonrisas y
    parabienes, deben ellos pensar, pero
    si algo enseña cualquier oficio es que 
    hay que ser igual de artista para tres que para
    tres mil personas. Kurt Cobain tocaba delante
    de casi nadie cuando era el mejor como sabe
    el baterista por los rare footage que ha visto en
    YouTube soñando con estar allí, se tiñó
    el pelo de rubio, tomó la droga, pero olvidó
    lo importante. los músicos se sintieron en
    un apuro y solo supieron cargar sus trastos
    y salir corriendo con la música a otra parte
    a olvidar Tarragona y a descansar en casa.
    mi amigo y yo nos miramos sin saber
    muy bien qué decir ni cuándo volveríamos
    a coincidir en un cruce de caminos cada vez
    más imposible. nos dimos un abrazo frío
    y fue tan triste como en una película española.
    hasta siempre, camaradas, tomaros tres cervezas
    a nuestra salud con nuestro dinero que no os
    ganasteis, sin recordar que hay que ser profesional
    ante tres-cientas, tres mil personas y, también,
    ante tres.  

  • viejo blues del norte

    viejo blues del norte

    En estos versos pretendo homenajear a los inmigrantes olvidados de la historia de mi país y a quienes sacrificaron sus raíces por un futuro mejor para sus hijos en cualquier lugar del mundo. Es la historia de muchos abuelitos de mi tierra y quiero con ella reivindicar su figura. Ellos son, para mí, los verdaderos héroes.

    Este poema fue escrito siguiendo la cadencia rítmica del tema North Country Blues de Bob Dylan.

    ven aquí, compañero
    yo te voy a contar
    esta historia que cuentan tus calles.
    en esta gran ciudad
    tan cerquita del mar
    sin dinero no te recibe nadie.

    él rondaba la veintena,
    ella con algo menos,
    ¿qué te importa de dónde coño fueran?
    resultaban maleantes
    a los ojos ignorantes
    mala hierba, la resaca de una guerra.

    como tantos otros peces
    pescados de la miseria,
    vomitados de los trenes a esta tierra
    encontraron un trabajo
    en la fábrica a destajo
    dando gracias por vivir, años sesenta.

    periferia descalzada,
    bloques de barro y hierro,
    se amontonan los cansancios y dolores
    y se espanta a los pesares
    con el humo de los bares
    y llenando los balcones con mil flores.

    de las noches sin estrellas
    llegamos cuatro chiquillos
    corregidos por su acento en la escuela
    una infancia que jugaba
    con esquinas desconchadas
    cigarrillo, jeringuilla, plazoleta.

    un caballo desbocado
    reventaba los cristales
    de la vida de mi hermano en el ochenta.
    no hay dolor que sea más grande
    que ver llorar a mis padres
    por su niño que se pierde en la cuneta.

    pero de todo se sale
    esta vida nunca para
    él y ella con la muerte a la espalda
    construyeron su futuro
    con sus manos de pan duro
    el que lucha contra el viento no descansa.

    los demás fuimos creciendo
    como crecen las ciudades,
    se asfaltaron las aceras de mi calle
    y oímos el ladrido
    del dinero del ladrillo
    el estudio no te saca del desagüe.

    trabajar para vivir
    reventarse los costados
    por un coche, unos nietos, un tejado
    pero sin saber por qué
    los dos mil no pintan bien
    recibieron una carta de desahucio.

    son dos viejos con lo justo
    titular de la mañana.
    burocracia, si asesinas, da la cara,
    se han rendido de la vida
    antes que tu policía
    profanara los recuerdos de mi casa.

    Desgraciadamente, historias como esta siguen pasando a día de hoy.

  • Dos iguales para hoy

    Dos iguales para hoy

    Autor: Ricardo Rodríguez Sánchez, mi padre.

    Aún recuerdo aquel olor a cuero
    martirizado, cuando iba con mi tío
    Calle arriba, Plaza Nueva,
    calle abajo.

    Aún recuerdo aquel olor a cuero
    detrás de la silla con ruedas:
    Calle Nueva, Plaza Vieja,
    Calle Vieja, bodega,
    resbaladero, el muelle,
    barrio la playa, castillito
    hospitalario, calle Zarza.

    Dos iguales, para hoy dos
    iguales, para hoy, eso es
    lo que me queda
    ; y llevaba
    la cartera llena. Engañaba a
    la Suerte con la última moneda
    y al llegar al Bar Manolo
    siempre había un alma buena,
    Venga ya, dámelo todo y que Dios
    reparta suerte. Qué tarde llega
    la cena.
    Eran los años setenta.

    Calle arriba, calle abajo
    pidiéndole a la Fortuna
    que con su cabello de oro
    tocara de gracia a las personas
    que hoy han comprado el
    cupón, Dos iguales para hoy, dos
    iguales para hoy,
    para que
    compraran mañana también.  

    Aún recuerdo aquel olor a cuero
    martirizado, cartera de vendedor
    donde conviven billetes, monedas,
    numeritos y cartones de los
    suscritos. Caía la tarde en el Puerto
    de Santa María.

    Venga, que me he quedado
    ocho. Dame el tres que es más
    bonito. Yo siempre llevo suscritos el
    459.

    Calle arriba, Plaza Vieja,
    calle abajo.

  • Amor y Roma son la misma palabra

    Amor y Roma son la misma palabra

    Roma tiene los dientes rotos

    aunque Roma tiene
    los dientes y el alma rotos
    sonríe a todo el mundo
    como una loba vieja.
    Roma está contenta
    porque no conce el tiempo.
    mira al paseante desde
    sus miles de años,
    desde sus muros marrones.
    aunque Bernini y Felini
    hayan adornado sus calles
    Roma está orgullosa
    de su bendito caos
    y su trajín constante.
    el ritmo es alegre, pero
    tranquilo. las calles están
    sucias e impolutos los interiores.
    abuela del alma mediterránea
    no le importan las apariencias
    a estas alturas de la historia.
    su cielo azul parece de mentira.
    conviven el oro del Papa y
    las monedas del vagabundo
    bajo el mismo palio. Jesús
    está en todas partes y en
    ninguna iglesia. las cruces
    coronan antiguos obeliscos
    del antiquísimo Egipto. César y
    Cicerón murieron traicionados
    sobre la tierra del Foro porque
    soñaron el futuro demasiado
    pronto. la comida no es tan
    buena como dicen. los camareros
    te cobran el servicio y las bebidas
    a un precio desorbitado. como
    siempre la gente ama las cosas
    por las razones equivocadas.
    las acuarelas pueblan las esquinas
    por un trozo de papel con números
    uno puede llevarse un pedazo
    de Plaza de España en primavera.
    la música llena la esquina donde
    te mira un tritón de mármol
    que firma un tal Nicola Salvi.
    aunque Roma sea a veces
    un parque temático para el
    dinero del turista centro-
    europeo, aunque Roma esté
    demasiado sucia para el
    buen gusto del suizo, aunque
    Roma sea un negocio como
    todo, no ha perdido un ápice
    de su inocencia milenaria y de
    la picardía de un diablo
    demasiado viejo para ser
    del todo malo. Por eso, viajero,
    vagabundo, artista, poeta,
    si vas a Roma no te olvides de
    sonreír aunque tú también
    tengas los dientes y el alma
    rotos.

    el amor es así

    el amor no es como lo pintan los
    cursis y esas películas maravillosas.
    el amor tiene granos en la cara y pelos
    en el culo, se tira pedos por la noche y
    apesta cuando hace caca. el amor
    te encuentra cuando más perdido estás
    y se tumba junto a ti en la cama aunque
    a veces no lo merezcas. es el único que
    conoce tu infinita fragilidad y no te
    pide cuentas por tu fracaso. no le importa
    si eres el príncipe azul o su sirviente,
    si tienes veinte o setenta años.
    te mira con unos ojos tan diferentes
    que no te ve como eres sino como él
    te interpeta. el amor es un dios que
    lucha contigo en las batallas de la vida
    y le da algo de sentido al hecho de
    estar sobre una piedra que se mueve
    por el espacio. el amor nunca duerme ni
    tampoco muere, aunque tú lo hagas.
    puede ser mujer u hombre o las
    dos cosas a la vez. arde incluso
    sin llama y su fuego es inextinguible.
    cuanto más amas, más vives y más
    sufres. el amor tiene diferentes caras,
    pero en el fondo sólo es un prisma
    para todo el mundo. muchos se mataron
    por su causa y asesinaron en su nombre.
    el amor no conoce ni la moral ni la ciencia
    y es democrático en cuanto a que lo
    sienten el ángel y el demonio. puede
    limpiar o envenenar al más pintado,
    puedes perderlo todo y no volver a
    ganar, pero si alguna vez llegaste a
    sentir un soplo de su calor en
    alguna de sus múltiples formas: en el
    beso de una chica, en el sexo con tu
    alma gemela, en la mano que te secó
    las lágrimas, en el abrazo de tu madre,
    en la mirada orgullosa de tu padre que
    nunca supo decir “te quiero” y no importó,
    entonces, si conociste alguna vez
    sólo una de sus poliédricas caras o
    todas, puedes sentirte afortunado
    aunque tengas granos en la cara
    y te tires pedos y tu caca apeste.
    puedes sentirte
    afortunado
    por estar
    aquí.

  • golpe de suerte

    golpe de suerte

    buenas tardes, caballero,
    me dijo con una sonrisa de
    seductor y la cabeza
    ladeada el
    vagabundo. sonreí
    como diciendo:
    yo soy uno de los
    vuestros, aunque
    pase de largo con dinero en
    el bolsillo. pude haber sido
    ese tipo diez años más joven
    ahora.

    o quizá lo seré dentro
    de un tiempo. quién lo sabe.
    un día estás arriba y al otro dices:
    buenas tardes,
    caballero,
    esperando una moneda
    o un cigarrillo lucky strike.

    continúo mi camino y
    tomo un café junto a
    una gitana que habla
    por teléfono sobre unas hijas que
    pasan de ella en una
    terraza.
    sé que al próximo
    vagabundo que encuentre le
    daré todo lo que lleve en
    el bolsillo porque
    recordaré con cariño al
    vagabundo anterior que
    me saludó como a un
    igual.

    buenas tardes, caballero.

    quizás la suerte
    funciona
    así.  

  • Tres prosas en verso

    Tres prosas en verso

    1.

    cappuccino

    solíamos venir a este bar
    cuando se podía fumar
    dentro. todo sigue siendo
    de color verde como dentro
    de una botella de JB.
    hoy ha llovido y es
    mala hora. la gente está
    en otra parte y estoy yo
    solo con mi sombra y
    la tuya. también dejé el
    tabaco y de recordarte
    tanto. la casualidad me trajo
    hasta esta mesa donde
    solíamos hablar. ponen
    canciones de ahora
    como hacían entonces.
    el camarero de antes tiene
    más canas y está más
    gordo. nos tenía vistos cuando
    pasábamos las tardes con
    un café con leche. ya no se
    acuerda de nosotros porque
    hemos cambiado demasiado.
    tu sombra y
    la mía y
    yo.  

    2.

    gasolinera

    Tarragona huele a
    gasolinera. por eso
    me gusta tanto el
    olor a
    gasolina. las chimeneas
    escupen al cielo
    y crecen edificios
    demasiado altos
    junto a las ruinas
    de la Tabacalera.
    me gustan las
    vías del tren
    junto al mar como
    una cicatriz en la
    cara de una mujer
    hermosa.

    una vez
    a la salida de El
    Cau una chica me
    dijo que prefería
    drogarse antes que
    hacer el
    amor. acabamos en
    el Loreto cuando
    se le teminó la
    cocaína.

    sus piedras
    milenarias me han visto
    pasar ebrio, feliz,
    derrotado, invicto.
    orinó el vagabundo en
    la esquina donde apuñalaron
    a un romano anónimo.
    pasean parejas por La
    Rambla hasta el Balcón
    y los viejos ocupan los
    mejores bancos al sol.

    en sus barrios periféricos
    abundan los
    kebabs, los semáforos
    y los bares donde acudo
    religosamente.

    la Semana Santa se
    vive y también el
    Carnaval. en verano
    se ven guiris despistados
    cuando extravian Salou o
    Barcelona.

    nadie suele recalar en
    esta ciudad pequeña
    a orillas de un mar
    infestado de mercantes
    cercada por un río seco
    donde sólo subsisten
    violentos cangrejos
    americanos.

    con su barrio del puerto con
    sus lobos de bar como
    nuestro abuelo. con sus
    barcos pesqueros y su
    agua aceitosa. con su faro al fondo
    como un
    espejismo.

    este es un lugar secreto
    del mundanal mundo, paraíso
    infernal del ecologismo.

    por eso y más, viajero,
    si con el corazón sabes
    mirar, y reír por la herida,
    tu alma sabrá repostar en
    Tarragona.

    3.

    dicen es plural

    dicen que es imposible
    escribir siendo feliz
    y por eso yo nunca
    sonrío.

    dicen que no pueden
    nacer poetas en este tiempo
    y por eso yo escribo en
    prosa.

    dicen que la anáfora
    es un recurso demasiado
    fácil y por eso yo soy
    complicado.

    dicen tantas cosas
    y yo les diría a ellos de
    todo,

    pero entonces
    también estaría en el dicen
    y
    tampoco
    haría
    nada.

  • Escribir poesía no es fácil hoy en día

    Escribir poesía no es fácil hoy en día

    Escribir poesía no es fácil hoy en día.
    Soltar las riendas, el viento, la prosa
    separar las frases en versos y comas.
    Una rima asonante, un arte menor,
    sin medir las palabras, con tono simplón.
    Qué diría Cervantes, quién es Quiroga,
    cuánto nos pesa la sombra de Lorca.
    Me aburre el amor, me cansa el olvido,
    me fumo un cigarro mientras suspiro.
    Escritura automática para este autómata,
    componer es querer ser un día aristócrata.
    Escribir poesía no es fácil hoy en día.
    Museos extraños de arte moderno,
    intelectuales que tienen aire de enfermo
    pasan las horas entre el ruido y la furia
    del sol que calienta la sed de penuria.
    Riego los campos con la mirada perdida,
    libros baratos donde me dejé la vida.
    Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis,
    cuento las líneas y me salen diez.
    Estoy en blanco, como esta página,
    en textos oscuros deriva mi plática.
    Escribir poesía no es fácil hoy en día.
    Oraciones perversas para gente sin Dios,
    que ha perdido la risa, ha perdido el color.
    No existe la muerte, tampoco la noche:
    las farolas alumbran las luces del coche.
    Consonantes inmundas se prostituyen
    en anuncios falaces que todo destruyen.
    Cualquiera es un genio, acuérdate de Sócrates,
    solo sé que no se nada de Hipócrates.
    Las sombras a lo lejos que dicen adiós,
    me quedo pensando si existe el amor.
    Escribir poesía no es fácil hoy en día.
    Un poco de música para distraerse,
    un compás, un baipás, tal vez una serie
    que salgan fantasmas y también superhéroes,
    que salgan anáforas, metáforas tenues:
    tu cabello de oro parece teñido,
    las manos de alabastro que nunca has tenido
    acarician mañana la frente de otro:
    amanecer sin saber qué hacer con el roto.
    Cruz de hierro, carretera y manta,
    admirar el anuncio último de Fanta.
    Escribir poesía no es fácil hoy en día.
    Pero nadie dará un euro hoy por un verso,
    esta es la antigua verdad del Universo.
    Hay que hacer propaganda, saberse vender,
    si quieres ganar, mucho hay que perder,
    perder por ejemplo las flores del tiempo
    el valor de una obra se mide en dinero,
    dinero escaso para pagar el alquiler
    tus ojos me gritan: no te quiero querer,
    fracasas en belleza, estética, eres torpe,
    a mí no me mires, a mí no me estorbes.
    Escribir poesía no es fácil hoy en día.
    He sido Walt Whitman, he probado la yerba,
    he mirado al borracho tumbado en la acera,
    también transité los caminos, las veredas sombrías,
    alargué los versos, el llanto, por ver si me oías.
    Pero todo resulta, a veces, tan falso
    que me quito el sombrero y me subo al cadalso,
    y me río del hombre que es mi ermitaño
    y conquisto la suerte de ser un extraño
    y me canso muy pronto con mi verborrea
    y me voy por las ramas de mi melopea.
    Escribir poesía no es fácil hoy en día.
    Un último tirón y acabar lo empezado,
    cumplir las promesas y tirar los dados.
    El secreto del éxito es oscuro y es simple:
    nunca pierdas de vista al niño terrible
    que vive de ocupa en los altos balcones
    cantando improperios a los ruiseñores.
    Cuando todo pase y no seamos nada
    dirán de nosotros que fuimos espadas
    contra el viento iracundo de la monotonía,
    aliados eternos de la melancolía porque
    escribir poesía no es fácil hoy en día.