Nota del autor: Este poema lo escribí roto de amor en una primavera donde la vida me parecía muy cuesta arriba y hasta la finitud me resultaba un posible alivio. Afortunadamente el tiempo va sanando los corazones y luego queda ese regusto dulce de las emociones pasadas, incluso las más amargas. Si estás sufriendo por alguna causa, piensa que hay un hilo de plata detrás de cada nube de lluvia. Un abrazo.
Hoy se levanta una ola
que sé que me va a tragar,
encuentro una nube, me agarro a la cola
y me dejo llevar.
Tengo que arreglar el mundo
se me ha partido por la mitad,
no quiero quedarme dormido
por si me encuentra la verdad.
Porque esta noche he tenido la osadía
de seguirte buscando después de tanta,
de tanta ingrata vida;
y al dormirme me ha parecido que me despertaba
tu risa,
pero era la mañana mordiendo
las cortinas.
Desde lejos, yo te siento, muy adentro.
Desde lejos, soy el viento arañando el cristal,
desde lejos, tan enfermo, muy adentro,
en el fondo del mar
y tú, desde lejos, sé que no me ves
y dices que, desde tan lejos,
no puede ser.
Y tengo que aprender a mezclarme
con la noche y el placer,
y tengo que dejar de buscarte
en las playas del ayer.
Hoy, saldré con el coche
a perderme en la ciudad
no puedo volver a mi cama,
me espera despierta la soledad.
Porque esta noche he tenido la osadía
de seguirte buscando después de tanta,
de tanta ingrata vida;
y al dormirme me ha parecido que me despertaba
tu risa,
pero era la mañana mordiendo
las cortinas.
Desde lejos, yo te siento muy adentro.
Desde lejos, soy el viento arañando el cristal,
desde lejos, tan enfermo, muy adentro,
en el fondo del mar
y tú, desde lejos, sé que no me ves
y dices que, desde tan lejos,
no puede ser.
